Pollo cremoso con leche condensada y queso, un clásico brasileño

Si quieres mejor textura, vigila el momento en que añades la leche condensada. El error más común es incorporarla con el fuego demasiado alto, lo que puede hacer que se corte o se caramelice en exceso. Por eso, el paso 3 es clave: baja el fuego a bajo antes de verterla y mézclala bien con el queso crema y la nata hasta que quede homogénea.
Para el pollo, no te conformes con que se dore por fuera. Asegúrate de que los cubos estén cocinados por completo antes de reservarlos. Si los sacas medio crudos, luego no terminarán de hacerse en la salsa y soltarán agua, estropeando la cremosidad. Una vez dorado y cocido, sácalo de la sartén.
Aprovecha esa misma sartén para sofreír la cebolla y el ajo. Así recoges todos los jugos y sabores que soltó el pollo. Cuando la cebolla esté transparente y el ajo fragante, ya puedes proceder con la salsa. Aquí es donde añades la mantequilla y bajas el fuego.
Una vez integrados los ingredientes cremosos y derretido el parmesano, devuelve el pollo a la sartén. Este es el momento de integrar sabores: deja que todo cueza a fuego lento durante unos 5-10 minutos. No hace falta más, solo que se caliente bien y la salsa nappe el pollo. Si la dejas mucho más, la salsa puede espesarse demasiado.
El perejil fresco se añade al final, justo antes de servir. Si lo pones antes, se cocinará y perderá su frescura y color. Para servirlo, el arroz blanco es el acompañante perfecto para aprovechar toda la salsa. Si no tienes patatas fritas, unas tostadas o incluso un puré también funcionan.
Un truco: este plato mejora al día siguiente, así que no dudes en preparar más cantidad. Al recalentarlo, hazlo a fuego muy suave y añade un chorrito de leche o nata si ves que la salsa ha quedado demasiado espesa.
Añadir 200 g de champiñones laminados al sofrito de cebolla y ajo para una versión más terrosa y con textura adicional.
Después de preparar la salsa, transferir todo a una fuente para horno, cubrir con más queso parmesano y gratinar durante 10 minutos a 200°C.
Sustituir el pollo por cubos de tofu firme o seitán, siguiendo el mismo proceso de cocción.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego lento en una sartén, añadiendo un poco de leche si la salsa se ha espesado demasiado.
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23 de febrero de 2026
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