Pescado frito crujiente con limón y hierbas

El peixe frito es un plato tradicional portugués que celebra la frescura del pescado del día con una preparación sencilla pero deliciosa. Esta receta tiene sus raíces en las costas atlánticas de Portugal, donde los pescadores preparaban su captura del día con los ingredientes más básicos: harina, sal y aceite de oliva. La simplicidad de la preparación permite que el sabor natural del pescado brille, mientras que la fritura crea una textura exterior crujiente que contrasta perfectamente con la carne tierna y jugosa del interior.
El secreto de un buen peixe frito está en la calidad del pescado y en la temperatura del aceite. Se recomienda utilizar pescados de carne blanca y firme como la merluza, el bacalao fresco o el lenguado, que se deshacen en la boca después de la fritura. La capa de harina debe ser ligera y uniforme, creando una costra dorada que sella los jugos naturales del pescado sin absorber demasiado aceite.
Para el marinado, utilizamos una mezcla de limón, ajo y perejil que no solo aporta sabor sino que también ayuda a eliminar cualquier posible olor a pescado. El aceite de oliva virgen extra es fundamental para lograr el auténtico sabor mediterráneo, aunque también se puede mezclar con aceite de girasol para una fritura más económica. La temperatura ideal del aceite es de 180°C, lo suficiente para cocinar rápidamente sin quemar la harina.
La presentación tradicional incluye rodajas de limón fresco y ramitas de perejil para decorar. Se sirve inmediatamente después de freír para mantener la textura crujiente, acompañado de patatas fritas o una ensalada verde simple. En Portugal es común encontrar este plato en las tascas costeras, donde se disfruta con una cerveza fría o un vino verde.
Para variaciones regionales, en el Algarve suelen añadir pimentón dulce a la harina, mientras que en Lisboa prefieren un toque de pimienta blanca. La versión más sencilla, conocida como 'peixe frito à moda do mar', se prepara solo con sal y harina, destacando la pureza del sabor del pescado fresco.
Este plato es perfecto para reuniones familiares, cenas informales o cualquier ocasión donde se busque un sabor auténtico y reconfortante. Aunque parece simple, requiere atención a los detalles para lograr el equilibrio perfecto entre la textura crujiente exterior y la ternura interior del pescado.
Sustituye parte de la harina por harina de maíz y añade 100 ml de cerveza fría a la mezcla para una masa más aireada y ligera.
Utiliza harina de arroz o mezcla de harinas sin gluten en lugar de harina de trigo para una versión apta para celíacos.
Añade una mezcla de hierbas secas (orégano, tomillo, romero) a la harina para un sabor más aromático.
Guarda el pescado frito en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalo en el horno a 180°C durante 5-7 minutos para recuperar la textura crujiente.
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