Un acompañamiento ahumado y dulce perfecto para carnes y pescados

Los pimientos del piquillo asados a la barbacoa son una guarnición tradicional española que combina la dulzura natural de este pimiento con el sabor ahumado característico de la cocción a la brasa. Originarios de la región de Lodosa en Navarra, los pimientos del piquillo son conocidos por su forma triangular y su intenso sabor dulce con un toque picante muy suave. Esta preparación realza todas sus cualidades mediante el asado directo sobre las brasas, lo que carameliza sus azúcares naturales y les confiere un aroma inconfundible.
La textura de estos pimientos asados es simplemente exquisita: exterior ligeramente carbonizado y crujiente que contrasta con una pulpa tierna, jugosa y casi fundente en el paladar. El calor de la barbacoa hace que la piel se separe fácilmente de la carne del pimiento, revelando una textura sedosa y un sabor concentrado que va desde notas dulces y afrutadas hasta matices ahumados y terrosos.
Para presentar estos pimientos del piquillo asados, se recomienda disponerlos en una fuente de barro o madera, regados con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y espolvoreados con sal marina gruesa. Se pueden acompañar con unas láminas de ajo fresco y unas ramitas de tomillo para realzar su aroma. La presentación más tradicional incluye los pimientos enteros o cortados en tiras, mostrando su vibrante color rojo intenso.
Esta guarnición es extraordinariamente versátil: acompaña perfectamente carnes a la parrilla como chuletones, costillas o pollo, pero también pescados azules como el atún o la caballa. Su sabor ahumado complementa especialmente bien platos con bases de hierbas aromáticas y especias mediterráneas. Se sirve mejor templado o a temperatura ambiente para apreciar todos sus matices.
Un consejo fundamental es utilizar pimientos del piquillo de Denominación de Origen Protegida, ya que garantizan una calidad superior y un sabor auténtico. La cocción debe ser paciente: los pimientos necesitan tiempo para caramelizarse sin quemarse, girándolos regularmente para que se asen uniformemente por todos lados. El resultado final merece la espera.
Esta receta representa la esencia de la cocina española al aire libre, donde los productos de la huerta se transforman mediante el fuego en delicias gastronómicas. Es una preparación que evoca veranos, reuniones familiares y el placer simple de compartir buena comida en buena compañía.
Añade 4 filetes de anchoa en aceite picados al aliño para un sabor más intenso y salado.
Rellena los pimientos asados y pelados con queso de cabra y gratínalos 5 minutos en el horno antes de servir.
Conserva los pimientos asados en aceite de oliva con ajo y hierbas en un tarro esterilizado para disfrutarlos durante semanas.
Guardar en un recipiente hermético cubiertos con aceite de oliva. Consumir en 4 días.
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