Un plato tradicional del norte de Francia con pimientos, tomate y un toque de ajo

La piperade es un plato tradicional del País Vasco francés que ha sido adoptado y adaptado en toda la región de Normandía. Esta versión normanda incorpora los sabores característicos de la zona, con un equilibrio perfecto entre los pimientos dulces, los tomates jugosos y el distintivo toque de ajo que le da personalidad. El nombre 'piperade' proviene del euskera 'piperra', que significa pimiento, lo que revela sus orígenes vascos.
La textura de esta piperade es maravillosamente cremosa y jugosa, con los pimientos cocinados hasta alcanzar una suavidad perfecta que se deshace en la boca. Los tomates se reducen lentamente para crear una salsa rica y aromática que envuelve todos los ingredientes. El ajo, añadido en el momento justo, aporta un aroma intenso pero nunca abrumador, complementando la dulzura natural de los pimientos.
El sabor es una sinfonía de matices: la dulzura de los pimientos rojos y amarillos se combina con la acidez suave del tomate, mientras que el ajo añade profundidad y carácter. El pimentón dulce aporta un toque ahumado sutil que recuerda a las cocinas tradicionales del norte de Francia. Cada bocado es una experiencia reconfortante que evoca los mercados de provincias francesas.
Para la presentación, se recomienda servir la piperade en platos hondos o en cazuelas de barro individuales, acompañada de rebanadas gruesas de pan rústico tostado. Se puede decorar con unas hojas frescas de perejil picado y un hilo de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir. La combinación de colores rojos, amarillos y verdes hace de este plato una verdadera obra de arte culinaria.
Este plato es perfecto para compartir en reuniones familiares o cenas informales con amigos. Su versatilidad permite servirlo como plato principal acompañado de huevos fritos o como guarnición de carnes a la parrilla. La piperade normanda con ajo es un testimonio de cómo la cocina tradicional puede evolucionar manteniendo su esencia.
Un consejo importante es cocinar los pimientos a fuego lento para que liberen todos sus azúcares naturales sin quemarse. La paciencia en la cocción es clave para lograr la textura perfecta. Además, se puede preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican al reposar, haciendo de este plato una opción práctica y deliciosa.
Haz huecos en la piperade y casca huevos dentro. Tapa y cocina a fuego lento hasta que las claras estén cuajadas pero las yemas sigan líquidas.
Añade 150g de chorizo picado en rodajas al sofrito de cebolla para darle un sabor ahumado y picante.
Sustituye el azúcar por sirope de agave y asegúrate de que todos los ingredientes sean de origen vegetal.
Deja enfriar completamente la piperade y guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio en una sartén antes de servir.
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