Un clásico de la cocina francesa con pimientos, tomate y huevos escalfados en vino blanco

La piperade es un plato tradicional del País Vasco francés que se ha extendido por toda la región de Provenza. Esta versión con vino blanco añade una capa de sofisticación y profundidad de sabor que transforma un plato humilde en una experiencia culinaria memorable. La combinación de pimientos asados, tomates maduros y el toque aromático del vino blanco crea una base perfecta para los huevos escalfados que coronan este plato.
El sabor de esta piperade es una sinfonía de matices: la dulzura natural de los pimientos rojos y amarillos se equilibra con la acidez del tomate, mientras que el vino blanco aporta notas frutales y un toque ligeramente ácido que realza todos los ingredientes. La textura es maravillosamente variada, con los pimientos tiernos pero con cuerpo, la salsa espesa y los huevos con sus yemas cremosas que se mezclan con el resto al servirlos.
Este plato tiene sus raíces en la cocina campesina vasca, donde se preparaba con los productos de la huerta local. Con el tiempo, los chefs provenzales adoptaron la receta y le añadieron su toque característico, incluyendo hierbas de Provenza y, en esta versión, el vino blanco que crece abundantemente en la región. Es un ejemplo perfecto de cómo la cocina regional evoluciona manteniendo su esencia.
Para la presentación, se recomienda servir la piperade en platos hondos individuales, colocando los huevos escalfados cuidadosamente sobre la mezcla de pimientos y tomate. Espolvorear con perejil fresco picado justo antes de servir añade un toque de color y frescura. Acompañar con rebanadas de baguette tostada para mojar en la salsa es imprescindible.
El secreto de una buena piperade está en la paciencia al cocinar los pimientos y la cebolla a fuego lento, permitiendo que los azúcares naturales se caramelicen sin quemarse. El vino blanco debe reducirse lo suficiente para perder el alcohol pero mantener su carácter frutal. Los huevos deben escalfarse justo antes de servir para que las yemas permanezcan líquidas.
Este plato es versátil y puede adaptarse a diferentes ocasiones, desde una cena informal entre amigos hasta una comida especial de fin de semana. Su combinación de colores vibrantes (rojo, amarillo y verde) lo hace visualmente atractivo, mientras que su sabor reconfortante satisface tanto a paladares exigentes como a aquellos que buscan una comida casera y nutritiva.
Omitir los huevos y añadir garbanzos cocidos o tofu firme cortado en cubos para una versión completamente vegetariana.
Añadir filetes de merluza o bacalao sobre la piperade y cocinar tapado durante 8-10 minutos hasta que el pescado esté hecho.
Añadir una guindilla fresca picada o una cucharadita de pimentón picante para quienes prefieran un toque de calor.
Guardar la piperade sin los huevos en un recipiente hermético en el refrigerador. Los huevos escalfados deben consumirse inmediatamente. Para recalentar, calentar la piperade en una sartén a fuego medio hasta que esté caliente por completo.
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