Una versión moderna del clásico guiso vasco de pimientos

La piperade es un plato tradicional vasco que tiene sus raíces en la región francesa de los Pirineos Atlánticos. Este guiso de pimientos, tomates y cebolla es un ejemplo perfecto de la cocina campesina vasca, donde los ingredientes locales y de temporada se transforman en un plato reconfortante y lleno de sabor. La versión que presentamos aquí es una variante moderna que respeta la esencia del plato original mientras incorpora algunos toques contemporáneos.
El sabor de la piperade es una armonía perfecta entre la dulzura de los pimientos asados, la acidez del tomate y el sabor terroso de la cebolla pochada. Los pimientos verdes aportan un toque ligeramente amargo que contrasta con la dulzura de los rojos, creando un perfil de sabor complejo y equilibrado. El ajo y el pimentón añaden profundidad, mientras que el tomillo fresco aporta notas herbáceas que elevan todo el conjunto.
La textura es otro aspecto destacable de este plato. Los pimientos deben quedar tiernos pero con cierto punto de firmeza, nunca deshechos. Los tomates se deshacen parcialmente creando una salsa ligera que envuelve los demás ingredientes. Cuando se sirve con huevos escalfados, las yemas cremosas se mezclan con la piperade creando una salsa aún más rica y sedosa.
Para la presentación, se recomienda servir la piperade en cazuelas de barro individuales o en un plato hondo. Los huevos deben colocarse con cuidado sobre la piperade caliente, espolvoreando con perejil fresco picado justo antes de servir. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra de calidad añade brillo y realza los sabores. El contraste de colores - el rojo intenso de los pimientos, el verde del perejil y el amarillo de las yemas - hace de este plato una verdadera obra de arte culinaria.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes ocasiones. Puede servirse como plato principal ligero para una cena entre semana, o como parte de un menú más elaborado para ocasiones especiales. En el País Vasco es común encontrarlo en los menús de los restaurantes tradicionales, especialmente durante la temporada de pimientos. La piperade también es excelente para preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican al reposar.
Un consejo importante es utilizar pimientos de calidad y tomates maduros pero firmes. El proceso de cocción lenta es clave para desarrollar los sabores sin que los vegetales pierdan su textura. No hay que apresurar la cocción de la cebolla y los pimientos, ya que ese proceso de caramelización natural es lo que da profundidad al plato. Finalmente, los huevos deben añadirse en el último momento para que las yemas queden perfectamente líquidas.
Añade 150g de chorizo picado en rodajas al sofrito de cebolla para una versión más contundente
Omite los huevos y sirve sobre quinoa o cuscús, añadiendo garbanzos cocidos para proteína
Incorpora 200g de bacalao desalado y desmigado durante los últimos 5 minutos de cocción
Guarda la piperade sin los huevos en un recipiente hermético en el refrigerador. Los huevos deben añadirse frescos al recalentar. Para recalentar, calienta en una sartén a fuego medio hasta que esté caliente, luego añade los huevos y hornea como en la receta original.
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