Una versión única de la clásica tarta provenzal con toques alsacianos y un toque picante de mostaza

La Pissaladière es una especialidad tradicional de la región de Niza, en el sur de Francia, que normalmente consiste en una masa de pan cubierta con cebollas caramelizadas, anchoas y aceitunas negras. Esta versión alsaciana incorpora elementos de la cocina del noreste francés, como la mostaza de Dijon y el tocino ahumado, creando una fascinante fusión entre las tradiciones culinarias del norte y el sur del país.
El sabor de esta Pissaladière es una compleja sinfonía de sabores: la dulzura intensa de las cebollas caramelizadas durante horas se equilibra perfectamente con la salinidad de las anchoas y la acidez de las aceitunas. La mostaza añade un toque picante y terroso que corta la riqueza de las cebollas, mientras que el tocino ahumado aporta profundidad y un sabor umami que complementa todos los demás ingredientes.
La textura es igualmente interesante: la masa crujiente por fuera y esponjosa por dentro sirve como base perfecta para la suave y melosa mezcla de cebollas. Las anchoas se deshacen parcialmente durante la cocción, integrando su sabor en toda la preparación, mientras que las aceitunas mantienen su firmeza característica, ofreciendo pequeños estallidos de sabor con cada bocado.
Para la presentación, se recomienda cortar la Pissaladière en porciones rectangulares o cuadradas, al estilo tradicional nizardo. Se puede decorar con unas hojas frescas de tomillo o romero para añadir un toque de color y aroma. Servir caliente directamente de la bandeja de horno, acompañado de una ensalada verde simple con vinagreta de mostaza para equilibrar la riqueza del plato.
Este plato es ideal para cenas informales con amigos o como parte de un buffet en reuniones familiares. La combinación de sabores intensos y la textura satisfactoria lo convierten en un plato principal completo que no necesita muchas guarniciones. La versatilidad de la Pissaladière permite también variaciones según la temporada y los gustos personales.
Un consejo importante es la paciencia al caramelizar las cebollas: este proceso no puede apresurarse, ya que es fundamental para desarrollar la dulzura natural de la cebolla y crear la base de sabor característica de la Pissaladière. Cocinar a fuego lento durante al menos 45 minutos garantiza un resultado óptimo y auténtico.
Añadir 100g de queso de cabra desmenuzado sobre las cebollas antes de hornear
Sustituir el tocino por 1 pimiento rojo asado cortado en tiras y añadir alcaparras
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente.
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