Un guiso tradicional de verduras de la cocina española

El pisto manchego es un guiso tradicional de la región de La Mancha en España, que se remonta a siglos atrás cuando los agricultores aprovechaban las verduras de temporada de sus huertas. Este plato humilde pero delicioso representa la esencia de la cocina mediterránea, utilizando ingredientes frescos y locales que capturan el sabor del verano en cada cucharada.
El sabor del pisto es una armonía perfecta entre la dulzura de los pimientos y la cebolla, la acidez del tomate y el toque terroso de la berenjena y el calabacín. Cada verdura mantiene su textura característica mientras se funde en una salsa jugosa y aromática que impregna todo el plato. La combinación de aceite de oliva virgen extra y las hierbas frescas elevan este sencillo guiso a una experiencia culinaria memorable.
La textura es variada y satisfactoria: los pimientos y cebollas se vuelven tiernos y dulces, la berenjena absorbe los sabores manteniendo su consistencia carnosa, y el calabacín aporta una suavidad cremosa. El huevo frito o los huevos escalfados que tradicionalmente se sirven encima añaden una capa adicional de textura y sabor que complementa perfectamente las verduras.
Para la presentación clásica, se sirve el pisto en un plato hondo o cazuela de barro, coronado con un huevo frito crujiente por los bordes y con la yema líquida. Se puede espolvorear con perejil fresco picado y acompañar con rebanadas de pan rústico para mojar en la salsa. En algunas versiones tradicionales, se añaden trozos de jamón serrano o chorizo para quienes prefieren una versión no vegetariana.
Este plato es versátil y se puede disfrutar caliente, tibio o incluso frío al día siguiente, cuando los sabores se han intensificado. Es perfecto para comidas familiares, celebraciones informales o como plato principal en cenas veraniegas. El pisto manchego no solo alimenta el cuerpo sino que también evoca la tradición y el amor por los productos de la tierra.
Un consejo importante es cocinar las verduras por separado al principio para que cada una desarrolle su sabor característico antes de unirlas en el guiso final. Esto garantiza que ninguna verdura quede pasada o pierda su textura única. La paciencia en la cocción a fuego lento es clave para lograr la melosidad perfecta que caracteriza al auténtico pisto manchego.
En lugar de huevos fritos, escalfa los huevos directamente en el pisto durante los últimos 5 minutos de cocción.
Añade 100g de chorizo o jamón serrano en trozos pequeños al sofrito de cebolla para una versión no vegetariana.
Coloca todas las verduras en una bandeja de horno con aceite de oliva y hornea a 180°C durante 45 minutos, removiendo ocasionalmente.
Guarda el pisto en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén o en el microondas antes de servir.
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