Masa esponjosa y bordes crujientes, hecha en casa paso a paso

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura del agua para la masa. El agua debe estar tibia, no caliente, para activar la levadura sin matarla. Disuélvela con el azúcar y espera a que espume, unos 5 minutos. Si no ves burbujas, la levadura no está activa y la masa no subirá. Mezcla con la harina de fuerza y el aceite, y amasa bien hasta que quede suave y elástica. Este amasado es clave para desarrollar el gluten y que la pizza tenga miga aireada. Deja levar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen, aproximadamente 1 hora. No la apures; la paciencia aquí es tu mejor aliada.
Mientras, prepara la salsa. Sofríe el ajo a fuego medio solo hasta que huela bien, sin que se dore, o amargará. Añade el tomate triturado, el orégano y deja reducir a fuego lento unos 15-20 minutos. Una salsa espesa evitará que la masa se humedezca en exceso. Si usas mozzarella fresca, sécala bien con papel de cocina o, mejor aún, usa mozzarella seca o para pizza, que suelta menos agua al fundirse.
Cuando la masa haya levado, desgasifícala suavemente con los nudillos. No la amases de nuevo con fuerza o perderá aire. Extiéndela en el molde engrasado, presionando desde el centro hacia los bordes y dejándolos un poco más altos. Este reposo de 15 minutos antes de poner los toppings ayuda a que no se encoja en el horno. Extiende primero la salsa, dejando el borde libre, y luego el queso y los demás ingredientes. No la cargues demasiado, sobre todo con verduras muy húmedas como los champiñones; si los usas, puedes saltearlos un minuto antes para quitarles agua.
Precalienta el horno a 220°C, es fundamental. Hornea la pizza durante 20-25 minutos. A mitad de cocción, rota el molde para que se dore de forma uniforme. Estará lista cuando los bordes estén bien dorados y el queso burbujeante. Sácala y déjala reposar 5 minutos antes de cortar; así la masa termina de cocerse y los jugos se asientan. Decora entonces con la albahaca fresca. Si sobra, recalienta trozos en una sartén antiadherente a fuego medio-bajo para recuperar el crujiente de la base.
Sustituir el jamón por berenjenas asadas, calabacín y pimientos de colores
Usar solo salsa de tomate, mozzarella y albahaca fresca
Añadir gorgonzola, parmesano y provolone además de la mozzarella
Guardar las porciones sobrantes en un recipiente hermético en la nevera. Calentar en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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