La clásica pizza italiana con masa fina y bordes altos

La pizza napolitana es un tesoro culinario que nació en las calles de Nápoles en el siglo XVIII. Esta receta auténtica sigue las reglas estrictas de la Associazione Verace Pizza Napoletana, que dictan los ingredientes, técnicas y tiempos de cocción. La tradición napolitana considera la pizza como una expresión de arte popular, donde cada detalle importa para lograr la perfección.
La masa es el corazón de esta pizza, caracterizada por su textura aireada y bordes altos y esponjosos conocidos como 'cornicione'. Se elabora con harina de fuerza, agua, sal y levadura fresca, fermentando lentamente para desarrollar sabores complejos. La cocción en horno de leña a alta temperatura crea esa base crujiente pero flexible que distingue a la auténtica pizza napolitana.
Los ingredientes son sencillos pero de máxima calidad: tomate San Marzano DOP, mozzarella de búfala, albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra. La simplicidad es clave, permitiendo que cada sabor brille por sí mismo. La salsa de tomate se prepara simplemente triturando los tomates con las manos, sin cocción previa, para mantener su frescura y acidez natural.
La presentación tradicional es en porciones individuales de aproximadamente 30 cm de diámetro, servidas inmediatamente después de salir del horno. El aroma a masa recién horneada, tomate dulce y albahaca fresca es irresistible. Se sirve sin cortar, doblada en cuatro para comer con las manos, como manda la tradición napolitana.
Para los amantes de la autenticidad, esta receta ofrece una experiencia gastronómica que transporta directamente a las pizzerías históricas de Nápoles. Cada bocado combina la crujiente base con la suavidad del queso fundido y la frescura de la albahaca. Es un plato que celebra la simplicidad y la calidad de ingredientes en su máxima expresión.
Consejos de presentación: servir sobre una tabla de madera, espolvorear con hojas de albahaca fresca justo antes de servir y acompañar con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. La pizza debe estar caliente, con el queso aún burbujeante y los bordes ligeramente carbonizados, señal de una cocción perfecta.
Seguir la receta original con solo tomate, mozzarella y albahaca
Sin queso, solo con tomate, ajo, orégano y aceite de oliva
Añadir filetes de anchoas sobre la salsa antes del queso
Guardar la pizza cocida en un recipiente hermético. Para recalentar, usar horno a 180°C durante 5-7 minutos o sartén a fuego medio.
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