Pollo jugoso con pesto sin queso, perfecto para keto

Si quieres mejor textura, vigila el punto de cocción del pollo. El error más común es moverlo antes de que se selle. Déjalo en la plancha bien caliente esos 6-7 minutos por lado sin tocarlo, hasta que se despegue solo. Así se forma una costra dorada que sella los jugos. Luego, el reposo de 5 minutos antes de cortar es clave para que no se seque.
Para el pesto, usa albahaca fresca y procésala justo antes de servir. Si lo haces con mucha antelación, se oxida y pierde color. Tritura primero los piñones y el ajo con la sal, luego añade la albahaca y por último el aceite en hilo fino con el procesador en marcha. Así emulsiona bien y queda cremoso, sin necesidad de queso.
Si el pesto te queda muy espeso, añade más aceite de oliva poco a poco hasta que te guste la textura. Para servirlo, corta el pollo en rodajas diagonales; no solo queda mejor presentado, sino que así se impregna más de la salsa. Si no tienes piñones, puedes usar nueces o almendras, pero el sfinal será un poco diferente.
Añade medio aguacate maduro al procesador junto con los demás ingredientes del pesto para una versión más cremosa y nutritiva.
Sustituye parte de la albahaca por espinacas frescas para un pesto más suave y con mayor contenido de hierro.
Guardar el pollo y el pesto por separado en recipientes herméticos. El pollo se puede recalentar suavemente en el microondas o en una sartén, mientras que el pesto debe servirse frío o a temperatura ambiente.
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23 de febrero de 2026
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