Un plato principal mediterráneo con hierbas aromáticas y cítricos

El pollo a la provenzal es un clásico de la cocina mediterránea que combina la suavidad de la carne de pollo con el aroma intenso de las hierbas provenzales. Esta versión, adaptada para Thermomix, incorpora calabacín para aportar frescura y una salsa de limón que realza todos los sabores. El resultado es un plato equilibrado, nutritivo y lleno de matices aromáticos que transporta directamente a las colinas del sur de Francia.
La textura del pollo queda tierna y jugosa gracias a la cocción controlada en el robot de cocina, mientras que el calabacín aporta una consistencia suave que contrasta perfectamente con la carne. Las hierbas provenzales -una mezcla típica que incluye tomillo, romero, orégano y albahaca- desprenden su aroma durante la cocción, impregnando cada ingrediente con su carácter mediterráneo.
La salsa de limón añade el toque cítrico necesario para cortar la riqueza del plato, creando un equilibrio perfecto entre lo terroso de las hierbas y lo fresco del limón. Esta combinación no solo realza los sabores, sino que también ayuda a digerir mejor las grasas del pollo, haciendo del plato una opción ligera pero satisfactoria.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo cortado en trozos sobre una cama de calabacín, con la salsa de limón rociada por encima. Decorar con unas ramitas de tomillo fresco y ralladura de limón aporta un toque visual muy atractivo. Acompañar con una guarnición de arroz blanco o patatas asadas permite aprovechar al máximo la deliciosa salsa.
Este plato es perfecto para una comida familiar o para impresionar a invitados sin pasar horas en la cocina. La Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo concentrarse en los sabores mientras el robot se encarga del trabajo técnico. La versatilidad de la receta permite adaptarla según las preferencias personales o los ingredientes disponibles.
El almacenamiento es sencillo: se puede conservar en refrigerador hasta 3 días, aunque se recomienda consumirlo fresco para apreciar mejor la textura del calabacín y el aroma de las hierbas. Al recalentar, hacerlo a fuego lento para evitar que el pollo se seque y la salsa se corte.
Sustituir el pollo por tofu firme o seitán, y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añadir más variedad de verduras como pimiento rojo y berenjena.
Incorporar patatas baby o patatas cortadas en cubos junto con el calabacín para un plato más contundente y completo.
Para una versión sin lácteos, omitir la nata y espesar la salsa con más maicena disuelta en agua fría.
Dejar enfriar completamente y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar a fuego lento en una sartén, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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