Un clásico francés reinventado con Thermomix

El pollo a la provenzal es un plato tradicional de la región de Provenza, en el sur de Francia, que combina los aromas mediterráneos del ajo, las hierbas provenzales y el tomate con la suavidad del pollo. Esta versión, adaptada para Thermomix, simplifica el proceso manteniendo todo el sabor auténtico de la receta original. La adición de zanahorias aporta un toque de dulzor natural que equilibra perfectamente con la acidez del vino blanco.
La textura del pollo es tierna y jugosa, gracias a la cocción lenta en la salsa, mientras que las zanahorias quedan al dente, conservando su crujiente característico. La salsa, reducida con vino blanco, se espesa naturalmente con los jugos del pollo y las verduras, creando una mezcla aromática que impregna cada bocado con los sabores del Mediterráneo.
La presentación ideal es servir el pollo en una fuente amplia, con las zanahorias distribuidas alrededor y la salsa generosamente vertida sobre todo. Se puede decorar con unas hojas frescas de perejil o romero para realzar el aspecto rústico y casero del plato. Acompañar con una guarnición de puré de patatas o arroz blanco permite aprovechar al máximo la deliciosa salsa.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en el día a día. La Thermomix garantiza resultados consistentes y evita que la salsa se pegue o se queme, permitiendo concentrarse en los sabores. El aroma que desprende durante la cocción es simplemente irresistible y anticipa la experiencia gastronómica que está por venir.
Para quienes buscan una versión más ligera, se puede reducir la cantidad de aceite o sustituir el vino blanco por caldo de verduras. Sin embargo, el vino aporta una profundidad de sabor que realmente define este plato. Las hierbas provenzales, una mezcla típica que incluye tomillo, romero, orégano y albahaca, son el alma de la receta y no deben omitirse.
En cuanto a maridaje, un vino blanco de la misma región, como un Côtes de Provence o un Viognier, complementa perfectamente los sabores. Para los que prefieren algo sin alcohol, un agua con gas con un toque de limón también funciona bien. Este plato se conserva excelentemente y sabe incluso mejor al día siguiente, cuando los sabores han tenido tiempo de fusionarse completamente.
Sustituir las zanahorias por patatas baby o patatas cortadas en cubos. Añadir al mismo tiempo que las verduras.
Reemplazar el vino blanco por caldo de pollo adicional y el jugo de medio limón para mantener la acidez.
Añadir 200 g de champiñones laminados junto con las zanahorias para un sabor más terroso.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio en una sartén o en el microondas, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa está muy espesa.
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