Curry tailandés cremoso con pollo y verduras, sin carbohidratos

Si quieres mejor textura, vigila el momento de añadir la pasta de curry rojo. Es el paso más delicado. Calienta el aceite de coco y saltea el pollo hasta que esté dorado por fuera, pero no del todo hecho por dentro. Retíralo. Ahora, en ese mismo aceite, añade la pasta de curry rojo y fríela a fuego medio durante 1-2 minutos. Este 'salteado' es clave: si no lo haces, el curry sabrá a crudo y hariniento; si te pasas, se quema y amarga. Justo cuando notes que suelta un aroma intenso, añade la mitad de la leche de coco para parar la cocción.
Deja que esa mezcla espese un poco antes de echar el resto del líquido. Así la salsa quedará más untuosa. Luego incorpora el caldo, la salsa de pescado y el azúcar. Aquí controlas el equilibrio: la salsa de pescado da el punto salado, el azúcar de coco el dulzor y el limón final el toque ácido. Pruébala y ajusta si lo necesitas.
Con las verduras, el truco es el orden. Echa primero las judías verdes y la cebolla, que necesitan más tiempo. A los 3 minutos, añade los pimientos y el calabacín. Cocínalas solo hasta que estén tierno-crujientes, unos 4-5 minutos más. Si las cueces en exceso, se pondrán blandas y perderán el punto. Luego devuelve el pollo con sus jugos para que termine de hacerse en la salsa caliente, integrando sabores.
El toque final es el jugo de limón, que se añade con el fuego ya apagado para que no pierda frescura. Si te ha quedado muy espeso, añade un poco de caldo o agua. Si quieres más cremosidad, un chorrito extra de leche de coco. Para el picante, empieza con las 2 cucharadas de pasta; si luego quieres más, disuelve un poco extra en una cucharada de la salsa caliente y mézclala con cuidado.
Sírvelo al momento, decorado con cilantro y chile. Si sobra, guárdalo en la nevera y recaliéntalo a fuego suave, removiendo. Puede espesarse, así que añade un chorrito de agua o leche de coco al calentarlo. Las verduras perderán algo de textura, pero el sabor seguirá estupendo.
Sustituye el pollo por gambas y trozos de pescado blanco. Añade los mariscos en el último paso de cocción para que no se pasen.
Usa tofu firme en lugar de pollo y caldo de verduras en lugar de caldo de pollo. Añade setas shiitake para más sabor umami.
Añade 2 cucharadas de crema de coco al final de la cocción para una textura aún más sedosa y rica.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente en una sartén a fuego medio, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa está muy espesa.
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23 de febrero de 2026
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