Pollo tierno al vapor con una salsa cremosa de vino blanco

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: corta las pechugas de pollo en filetes del mismo grosor. Si unos son más finos que otros, se cocerán de forma desigual y unos quedarán secos mientras otros aún están crudos. Sazónalos bien por ambos lados antes de meterlos al vapor.
El orden en la vaporera es clave: el pollo abajo y el calabacín encima. Así, los jugos del pollo no caerán sobre la verdura y el calabacín mantendrá mejor su textura. Los 20 minutos a temperatura Varoma son un buen punto de partida para que el pollo quede jugoso. Si los filetes son muy gruesos, revisa que no quede rosado en el centro. Una vez listos, resérvalos tapados para que no se enfríen.
Para la salsa, no te saltes el paso de sofreír la cebolla y el ajo hasta que estén bien pochados. Es la base de sabor. Cuando añadas la harina, déjala cocinar esos 2 minutos que indica la receta para que pierda el regusto a crudo; si no, la salsa puede saber a masa.
Al incorporar el vino blanco, déjalo reducir esos 5 minutos. Esto hace que el alcohol se evapore y se concentre el sabor afrutado. Si usas un vino demasiado dulce, la salsa puede quedar empalagosa; mejor uno seco. La nata y la mantequilla le darán la cremosidad final.
Si la salsa te queda muy líquida, puedes dejarla un par de minutos más en el Thermomix a 90°C, velocidad 2, sin tapar, para que espese. Si por el contrario queda demasiado espesa, añade un chorrito de caldo de pollo o agua y mezcla. No olvides retirar la ramita de tomillo antes de servir.
Para montar el plato, sirve el calabacín en el fondo, que actuará como una 'cama' y absorberá bien la salsa. Coloca encima el pollo en rodajas y baña todo con la salsa bien caliente. Las hierbas frescas, como el perejil y el cebollino, añádelas en el último momento para que aporten frescura y color.
Este plato es mejor comerlo recién hecho. Si te sobra, guárdalo en la nevera en un recipiente hermético y consúmelo en un día o dos. Para recalentar, hazlo a fuego muy suave en una sartén con un poco de caldo o agua para que la salsa no se corte o se seque.
Añadir 200 g de champiñones laminados junto con el calabacín para un sabor más terroso.
Sustituir la nata por bebida vegetal sin azúcar y espesar con maicena disuelta en agua fría.
Añadir una mezcla de hierbas provenzales a la salsa para un toque mediterráneo más intenso.
Guardar el pollo, calabacín y salsa por separado en recipientes herméticos. Calentar la salsa a fuego luego antes de servir y calentar el pollo y calabacín al vapor o microondas.
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23 de febrero de 2026
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