Un plato ligero y saludable con una salsa cremosa de vino blanco

Este pollo al vapor con calabacín y salsa de vino blanco es una opción perfecta para quienes buscan una comida saludable sin renunciar al sabor. La técnica de cocción al vapor permite conservar todos los nutrientes del pollo y las verduras, mientras que la salsa de vino blanco añade un toque de sofisticación y cremosidad al plato.
El pollo queda tierno y jugoso gracias a la cocción al vapor, que evita que se seque y mantiene su textura suave. El calabacín aporta frescura y un contraste de texturas, cocinándose justo al punto para mantener su crujiente característico. La combinación de estos ingredientes crea un equilibrio perfecto entre proteínas y vegetales.
La salsa de vino blanco es el alma de este plato. Preparada en el Thermomix, se logra una emulsión perfecta donde el vino blanco reduce concentrando sus aromas frutales, la nata añade cremosidad y el caldo de pollo profundiza el sabor. El resultado es una salsa sedosa que envuelve cada bocado sin resultar pesada.
Este plato tiene sus raíces en la cocina francesa moderna, donde se valora la técnica del vapor para realzar los sabores naturales de los ingredientes. La adaptación al Thermomix simplifica el proceso sin comprometer el resultado final, haciendo accesible una preparación que normalmente requeriría más tiempo y atención.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo cortado en rodajas sobre una cama de calabacín, napando generosamente con la salsa de vino blanco. Se puede decorar con hierbas frescas como perejil o cebollino picado, que aportan color y frescura visual. Acompañar con una guarnición de arroz basmati o puré de patatas cremoso completa el plato.
Es ideal para cenas ligeras, comidas saludables entre semana o cuando se busca una opción gourmet sin complicaciones. La versatilidad del plato permite adaptarlo a diferentes ocasiones, desde una cena familiar hasta una reunión más formal con invitados.
Añadir 200 g de champiñones laminados junto con el calabacín para un sabor más terroso.
Sustituir la nata por bebida vegetal sin azúcar y espesar con maicena disuelta en agua fría.
Añadir una mezcla de hierbas provenzales a la salsa para un toque mediterráneo más intenso.
Guardar el pollo, calabacín y salsa por separado en recipientes herméticos. Calentar la salsa a fuego luego antes de servir y calentar el pollo y calabacín al vapor o microondas.
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