Pechugas tiernas con salsa cremosa de vino blanco, hechas al vapor

Lo que más se nota en el resultado final es la textura de la pechuga. Si la cocinas de más, se seca. Si la cocinas de menos, queda cruda. Por eso, el tiempo de 25 minutos al vapor es clave para que quede jugosa. Usa pechugas de tamaño similar para que se cocinen uniformemente.
La salsa es donde puedes ajustar el sabor a tu gusto. Se hace con los jugos del pollo, que ya tienen sal, así que rectifica la sal al final, después de añadir la nata. Si la quieres más espesa, deja reducir un minuto más después de echar el vino y el caldo. Si la prefieres más ligera, usa menos mantequilla o nata ligera para cocinar.
Un error común es cortar las zanahorias muy finas. Córtalas en rodajas de 1 cm, así aguantan los 25 minutos de cocción y no se deshacen. La cebolla y el ajo se pocharán con el vapor, suavizando su sabor. Si no tienes tomillo fresco, usa media cucharadita de tomillo seco.
Para emplatar, deja reposar el pollo un par de minutos antes de cortarlo en rodajas; así retiene mejor sus jugos. Sirve la salsa bien caliente. Si sobra, guárdalo todo junto en un recipiente hermético en la nevera y recalienta a fuego suave, añadiendo un chorrito de agua o caldo si la salsa ha quedado muy espesa.
Sustituye el pollo por filetes de merluza o salmón, reduciendo el tiempo de cocción al vapor a 15 minutos.
Reemplaza el pollo por tofu firme y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade más variedad de hortalizas al vapor.
Guarda el pollo, las verduras y la salsa por separado en recipientes herméticos. Calienta la salsa a fuego lento antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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