Pollo guisado con tomate, vino y hierbas, paso a paso

El truco que más ayuda en esta receta es dorar bien el pollo antes de guisarlo. No lo hagas a toda prisa: usa fuego medio-alto y dale unos 4-5 minutos por lado hasta que quede bien tostado. Esa capa dorada es la base de sabor de toda la salsa. Antes, seca los trozos con papel de cocina y pásalos por harina sazonada; esto ayuda a que se forme una costra y la salsa espese después.
Para el sofrito, aprovecha los jugos que quedaron en la cazuela. Pocha la cebolla hasta que esté transparente, añade el ajo un minuto y luego el pimiento y los champiñones. Cuando todo esté blando, llega el momento clave: desglasar con el vino tinto. Raspa bien el fondo con una cuchara de madera para soltar todos los restos dorados y deja que el vino reduzca a la mitad. Así incorporas todo el sabor.
Añade entonces el tomate, el caldo, las aceitunas y las hierbas. Vuelve a meter el pollo, tapa la cazuela y baja el fuego. La cocción lenta es lo que hace la magia: 45-50 minutos a fuego bajo. El pollo estará listo cuando la carne se separe del hueso con facilidad. Si la salsa te queda muy líquida, destapa los últimos 10-15 minutos para que reduzca un poco.
Un par de ajustes prácticos: si no tienes vino tinto, puedes usar blanco o incluso más caldo, aunque el vino aporta acidez y profundidad. Con las hierbas, si usas secas, reduce la cantidad a la mitad. Y no te olvides de retirar las ramitas de romero, tomillo y las hojas de laurel antes de servir. Un toque de perejil fresco picado al final le da frescura.
Este guiso sabe incluso mejor al día siguiente. Guárdalo en la nevera y recaliéntalo a fuego suave. Si lo sirves con polenta, pasta o un buen pan para mojar, tendrás un plato completo y reconfortante.
Sustituir los champiñones por una mezcla de setas silvestres como boletus, níscalos y shiitake para un sabor más intenso y terroso.
Añadir un puñado de hojas de albahaca fresca al final de la cocción para un toque aromático diferente.
Incorporar 1-2 guindillas secas o una cucharadita de copos de chile al sofrito para quienes prefieren un toque picante.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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23 de febrero de 2026
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