Un plato principal con pollo tierno bañado en una salsa cremosa de mantequilla y queso

Este exquisito plato de pollo en salsa cremosa de queso combina la suavidad del pollo con la riqueza de una salsa elaborada con mantequilla y quesos fundidos. La receta tiene sus raíces en la cocina italiana, donde las salsas cremosas a base de queso son un elemento fundamental de la gastronomía regional. La combinación de quesos aporta diferentes matices de sabor que se complementan perfectamente con la textura jugosa del pollo.
La salsa se caracteriza por su textura sedosa y cremosa, lograda mediante la emulsión de mantequilla, crema y quesos derretidos. El sabor es equilibrado, con notas saladas del queso parmesano y la profundidad del queso gouda, mientras que la mantequilla aporta un toque de dulzura natural. La salsa cubre cada trozo de pollo de manera uniforme, creando una experiencia gastronómica reconfortante.
Para preparar este plato, es fundamental cocinar el pollo a fuego medio para que quede tierno por dentro y ligeramente dorado por fuera. La salsa requiere atención constante durante su preparación para evitar que se corte o se separe. El proceso de incorporación de los quesos debe hacerse a fuego bajo y removiendo constantemente para lograr una textura homogénea.
La presentación ideal es servir el pollo con la salsa cremosa directamente sobre un lecho de pasta fresca o puré de papas. Se puede decorar con perejil fresco picado y un poco de pimienta negra recién molida. Para un toque especial, se puede añadir unas virutas de queso parmesano por encima justo antes de servir.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero también se adapta a comidas familiares diarias. La combinación de proteínas y la riqueza de la salsa lo convierten en una opción satisfactoria que agrada a todos los paladares. Se recomienda acompañarlo con una ensalada verde fresca para equilibrar la cremosidad del plato.
En cuanto a consejos de cocina, es importante usar quesos de buena calidad ya que son el ingrediente principal de la salsa. La mantequilla fría debe añadirse en cubos pequeños y removerse constantemente para que se integre perfectamente. Si la salsa queda muy espesa, se puede ajustar con un poco de leche o caldo de pollo hasta alcanzar la consistencia deseada.
Añadir 200g de champiñones laminados al sofrito de ajo para una versión más terrosa.
Incorporar 100g de espinacas frescas justo antes de añadir los quesos para un toque vegetal.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego bajo revolviendo ocasionalmente para evitar que la salsa se separe.
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