Un clásico español con pollo tierno en una cremosa salsa de almendras

El pollo en salsa de almendras es un plato tradicional de la cocina española que combina la suavidad del pollo con el sabor intenso y cremoso de las almendras tostadas. Originario de regiones como Andalucía y Castilla, este plato representa la fusión perfecta entre ingredientes sencillos y técnicas culinarias que realzan los sabores naturales.
La textura del pollo, cocinado a fuego lento hasta quedar tierno y jugoso, se complementa maravillosamente con la salsa de almendras, que aporta una cremosidad sedosa y un sabor ligeramente dulce con toques tostados. Las almendras, previamente tostadas y molidas, liberan sus aceites naturales que se integran con el caldo de pollo creando una emulsión perfecta.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero también puede prepararse en el día a día, ya que sus ingredientes son accesibles y su preparación no requiere técnicas complicadas. El secreto está en el tiempo de cocción del pollo y en el tostado perfecto de las almendras, que deben adquirir un color dorado sin llegar a quemarse.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo en salsa de almendras en platos hondos, acompañado de guarniciones que contrasten en color y textura. Unas hojas de perejil fresco picado o unas almendras fileteadas tostadas como decoración final añaden un toque visual atractivo. La salsa debe cubrir generosamente las piezas de pollo, creando una apariencia homogénea y apetitosa.
Desde el punto de vista nutricional, este plato aporta proteínas de alta calidad del pollo y grasas saludables de las almendras, además de vitaminas y minerales esenciales. Es un plato equilibrado que satisface sin resultar pesado, perfecto para compartir en familia o con invitados.
Para quienes buscan variaciones, se pueden añadir otros frutos secos como piñones o avellanas, o incorporar un toque de vino blanco durante la cocción para profundizar los sabores. También funciona bien con diferentes cortes de pollo, desde muslos hasta pechugas, ajustando los tiempos de cocción según sea necesario.
Sustituir la mitad de las almendras por piñones tostados para un sabor más complejo
Reemplazar la nata líquida por leche de almendras sin azúcar y espesar con un poco de maicena
Añadir unas hebras de azafrán al caldo de pollo para dar color y sabor adicional
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego lento en una sartén, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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