Un plato principal cremoso y aromático con pollo tierno y verduras frescas

Este pollo estofado con calabacín y salsa de mostaza es una deliciosa fusión de sabores que combina la suavidad del pollo con la frescura del calabacín y el toque picante de la mostaza. La preparación en Thermomix garantiza una cocción perfecta y uniforme, manteniendo todos los jugos y nutrientes de los ingredientes.
El plato tiene sus raíces en la cocina francesa tradicional, donde el estofado de pollo con mostaza es un clásico, pero con la incorporación del calabacín añadimos un toque mediterráneo y más ligero. La textura resultante es cremosa pero no pesada, con trozos de pollo que se deshacen en la boca y verduras que conservan un ligero crujiente.
El sabor es equilibrado: la mostaza aporta un toque picante y aromático que se combina perfectamente con la suavidad de la nata y el caldo. El calabacín añade frescura y un punto dulce natural que contrarresta la acidez de la mostaza. Las hierbas frescas como el tomillo y el perejil completan el perfil aromático.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos o cuencos, colocando primero una base de arroz o puré de patatas y luego el pollo estofado por encima. Decorar con perejil fresco picado y unas rodajas finas de calabacín crudo para añadir color y textura. El contraste visual entre el color crema de la salsa y el verde del calabacín es muy atractivo.
Este plato es perfecto para ocasiones familiares o cenas informales con amigos, ya que se prepara fácilmente y puede hacerse con antelación. La Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo obtener resultados profesionales sin necesidad de estar constantemente vigilando la cocción.
Se recomienda utilizar muslos de pollo con hueso para obtener más sabor, aunque también se pueden usar pechugas si se prefiere una versión más ligera. La mostaza Dijon es ideal por su sabor suave y aromático, pero se puede ajustar según el gusto personal.
Añade 200g de champiñones laminados junto con el calabacín para un sabor más terroso y texturas variadas.
Incorpora 1 cucharadita de pimentón picante o unas gotas de salsa picante al final de la cocción.
Sustituye la nata por leche de coco y utiliza mostaza sin vinagre para una versión apta para intolerantes a la lactosa.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar suavemente en el microondas o a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de caldo si la salsa está muy espesa.
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