Un guiso cremoso y aromático con pollo tierno, zanahorias caramelizadas y una salsa de vino blanco reducida

Este pollo estofado con zanahoria y salsa de vino blanco es un plato tradicional español que combina la suavidad del pollo con la dulzura natural de las zanahorias y la acidez elegante del vino blanco. La preparación en Thermomix garantiza una cocción uniforme y una salsa perfectamente emulsionada, logrando una textura cremosa sin necesidad de añadir nata o harina espesante.
El plato tiene sus raíces en la cocina de guisos españoles, donde los ingredientes sencillos se transforman en preparaciones reconfortantes y llenas de sabor. La técnica del estofado permite que el pollo absorba todos los aromas del vino, las hierbas y las verduras, resultando en una carne extraordinariamente jugosa y tierna que se deshace con suavidad al contacto con el tenedor.
Las zanahorias, cocinadas a fuego lento junto con el pollo, desarrollan una dulzura caramelizada que equilibra perfectamente la acidez del vino blanco. La salsa resultante es rica, sedosa y ligeramente espesa, con notas herbáceas del tomillo y el laurel que complementan el perfil de sabores sin dominarlo.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo estofado en platos hondos, acompañado de la salsa generosamente vertida sobre la carne y las zanahorias. Decorar con perejil fresco picado justo antes de servir añade un toque de color y frescura que contrasta visualmente con los tonos dorados y anaranjados del guiso.
Este plato es perfecto para ocasiones familiares o cenas informales con amigos, ya que se puede preparar con antelación y sabe incluso mejor al día siguiente. La combinación de sabores mejora con el reposo, permitiendo que los ingredientes se integren completamente.
Para una experiencia gastronómica completa, se sugiere acompañar con puré de patatas cremoso o arroz blanco, que absorben maravillosamente la salsa. Un pan crujiente de hogaza también es excelente para disfrutar hasta la última gota de esta deliciosa preparación.
Añade 200g de setas variadas (champiñones, shiitake, portobello) laminadas junto con las zanahorias para un sabor más terroso y texturas interesantes.
Sustituye el vino blanco por 200ml de caldo de pollo adicional y el jugo de medio limón para mantener la acidez necesaria en la salsa.
Incorpora 300g de patatas peladas y cortadas en trozos grandes junto con las zanahorias para un plato más completo y sustancioso.
Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio en una cazuela o en el microondas, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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