Un clásico de la cocina china con un toque agridulce y aromático

El Pollo Fujian es un plato emblemático de la provincia de Fujian en China, conocida por su cocina delicada y sofisticada que equilibra perfectamente los cinco sabores fundamentales: dulce, salado, agrio, amargo y umami. Esta versión con vinagre negro y cebollino representa la esencia de la gastronomía fujianesa, donde se valora la frescura de los ingredientes y la armonía en cada bocado.
La preparación comienza con pollo tierno marinado en una mezcla de salsa de soja y vino de arroz, que luego se saltea rápidamente para mantener su jugosidad. El vinagre negro chino, menos ácido que el vinagre común, aporta una profundidad de sabor única con notas ahumadas y ligeramente dulces que complementan perfectamente la carne de pollo.
La textura del plato es un verdadero deleite: el pollo queda tierno y jugoso por dentro, con una superficie ligeramente caramelizada por la salsa. Los cebollinos frescos añaden un toque crujiente y aromático que contrasta maravillosamente con la suavidad de la carne. La salsa espesa y brillante cubre cada pieza uniformemente, creando una experiencia sensorial completa.
Para la presentación tradicional, se sirve en un plato hondo o fuente, decorado con cebollino fresco picado y semillas de sésamo tostadas. El color oscuro y brillante del vinagre negro contrasta bellamente con el verde vibrante del cebollino, creando un plato visualmente atractivo que promete una explosión de sabores.
Este plato es perfecto para quienes buscan explorar la cocina china más allá de los platos más conocidos, ofreciendo una combinación sofisticada de sabores que sorprenderá a los paladares más exigentes. La técnica de salteado rápido a fuego alto es fundamental para lograr la textura perfecta.
Se recomienda acompañar con arroz blanco al vapor para absorber la deliciosa salsa, y servir inmediatamente después de preparar para disfrutar de todos los aromas y texturas en su punto óptimo. El equilibrio entre lo agridulce y lo umami hace de este plato una experiencia culinaria memorable.
Añadir 1-2 chiles rojos secos o 1 cucharadita de salsa de chile al saltear el ajo y jengibre para un toque picante.
Incorporar champiñones shiitake, brotes de bambú o castañas de agua para mayor variedad de texturas.
Añadir ½ taza de anacardos tostados al final para un toque crujiente y nutritivo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en sartén a fuego medio revolviendo ocasionalmente, añadiendo un poco de agua si la salsa está muy espesa.
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