Un guiso rápido y cremoso con pollo, calabacín y hierbas frescas

Para que quede de diez, empieza por cortar el pollo en trozos del mismo tamaño, de unos 3 cm. Si son muy desiguales, unos se cocinarán antes que otros y quedarán secos. El calabacín, en rodajas de 1 cm, para que aguante la cocción sin deshacerse. Ten todo medido y listo antes de encender la Thermomix; así no pierdes el ritmo.
El punto clave es el sofrito inicial. Con la cebolla y el ajo a temperatura Varoma durante 5 minutos, consigues que se pochen bien y suelten su aroma, que es la base del sabor. Después, al añadir el pollo, baja la temperatura a 100°C y programa 8 minutos. Aquí el pollo se marca y suelta sus jugos, que después se integrarán en la salsa.
Cuando añadas el calabacín, respeta los 6 minutos a 100°C. Si lo dejas más, se convertirá en un puré. Debe quedar tierno pero con cuerpo. Mientras se cocina, aprovecha para preparar la salsa: disuelve bien la maicena en la nata fría antes de añadir el caldo. Si la maicena se mezcla mal, la salsa puede quedar con grumos.
La incorporación final es sencilla: añade la mezcla de nata y las hierbas frescas picadas. Programa 4 minutos a 90°C. Esta temperatura más baja es importante para que la nata no se corte y las hierbas mantengan su color y aroma vibrante, sin cocerse en exceso. Si usas hierbas secas, añádelas al principio con el pollo.
Un truco: si el guiso te queda muy líquido, puedes espesarlo un minuto más a 100°C, velocidad cuchara, con la tapa sin el medidor. Si por el contrario quieres más salsa, añade un chorro extra de caldo al final y calienta un minuto. Déjalo reposar 2 minutos fuera de la máquina antes de servir; así los sabores se asientan y la salsa espesa un poco más.
Para las sobras, guárdalo en la nevera y recalienta a fuego suave, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa ha quedado muy espesa. El calabacín soltará algo de agua al recalentar, tenlo en cuenta. Si no tienes alguna hierba, usa las que tengas; el perejil y el cilantro son el alma, pero con solo uno también funciona.
Sustituye el pollo por tofu firme cortado en cubos y el caldo de pollo por caldo de verduras.
Añade zanahorias en rodajas y champiñones laminados junto con el calabacín.
Incorpora una guindilla pequeña picada al sofrito inicial para dar un toque picante.
Guarda en un recipiente hermético en la nevera. Calienta a fuego medio en una sartén o en el microondas, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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23 de febrero de 2026
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