Un guiso de pollo tierno con salsa de pimiento casera y calabacín

Lo que más se nota en el resultado final es la textura del pollo. Para que quede jugoso y no seco, es clave respetar el tiempo de cocción a Varoma y no sobrepasarlo. Si lo haces más tiempo, se resecará.
La base de todo es la salsa. Al triturar bien los pimientos, cebolla y ajos y cocinarlos los 15 minutos iniciales, consigues que se concentre su dulzor y se integren los sabores. Si la pruebas y te parece un poco simple, un truco es añadir una pizca más de pimentón justo al final, fuera del fuego.
Cuando añadas el calabacín y la harina, mezcla solo lo justo (esos 5 segundos a velocidad 3) para que se reparta la harina sin deshacer las rodajas. La harina es lo que liga la salsa y le da cuerpo, sin necesidad de nata.
Un error común es servir inmediatamente. Deja reposar 5 minutos fuera del robot. El guiso termina de espesar y los sabores se asientan. Si lo guardas para otro día, sabe incluso mejor. Al recalentarlo, hazlo a fuego muy suave y añade un chorrito de agua si ha quedado demasiado espeso.
Para el acompañamiento, el arroz blanco o las patatas cocidas son perfectos porque absorben bien la salsa. Si no tienes perejil fresco, puedes omitirlo, pero un poco de hierba al final le da un toque de frescura que levanta todo el plato.
Sustituir el pollo por tofu firme o seitán, y usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir 100 ml de nata para cocinar en el último minuto de cocción para una textura más cremosa.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio antes de consumir.
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23 de febrero de 2026
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