Un guiso reconfortante y aromático perfecto para días fríos

Este pollo guisado con judías verdes y tomillo es un plato tradicional español que combina la suavidad de la carne de pollo con el frescor de las judías verdes y el aroma herbal del tomillo. Originario de las cocinas caseras del norte de España, este guiso representa la esencia de la cocina de cuchara, donde los ingredientes sencillos se transforman en un festín de sabores a través de la cocción lenta y paciente.
El pollo se cocina hasta quedar tierno y jugoso, desprendiendo su sabor en el caldo que se enriquece con las verduras. Las judías verdes aportan una textura crujiente y un sabor fresco que contrasta perfectamente con la suavidad de la carne. El tomillo, con su aroma terroso y ligeramente mentolado, eleva el conjunto aromático del guiso, creando una sinfonía de sabores que recuerda a los campos mediterráneos.
La textura del plato es variada y satisfactoria: la carne se deshace fácilmente con el tenedor, las judías mantienen un punto de firmeza agradable, y el caldo espesado naturalmente por la cocción se adhiere perfectamente a cada ingrediente. Los sabores se integran de manera armoniosa, donde ningún elemento domina sobre los demás, sino que todos contribuyen al equilibrio final del plato.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos que permitan apreciar tanto los sólidos como el caldo. Decorar con unas ramitas frescas de tomillo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir realza los aromas. Acompañar con pan rústico para mojar en el caldo es casi obligatorio, ya que este es uno de los grandes placeres de este guiso.
Este plato es perfecto para compartir en familia o con amigos, especialmente en días lluviosos o fríos. Su preparación es sencilla pero requiere tiempo de cocción para que los sabores se desarrollen completamente. La paciencia se ve recompensada con un guiso que mejora incluso al día siguiente, cuando los sabores se han integrado aún más.
En cuanto a consejos de preparación, es importante dorar bien el pollo antes de añadir el líquido para sellar los jugos y desarrollar el sabor. Las judías verdes deben añadirse en el momento adecuado para que no se cocinen demasiado y pierdan su textura. El tomillo fresco es preferible al seco, pero si solo se tiene seco, reducir la cantidad a la mitad para evitar que su sabor sea demasiado intenso.
Añadir 2 patatas medianas peladas y cortadas en trozos junto con las zanahorias para un guiso más contundente.
Sustituir el vino blanco por 100 ml más de caldo de pollo y el jugo de medio limón.
Añadir 200 g de guisantes congelados junto con las judías verdes para más color y variedad de verduras.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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