Un guiso rápido y jugoso con el punto justo de verduras

El truco que más ayuda en esta receta es sellar bien el pollo. Cuando lo dores en el aceite caliente, no lo muevas hasta que se forme una costra dorada en el fondo de la sartén. Eso sella los jugos y evita que la carne quede seca después del guisado. Si lo sacas antes de tiempo, soltará agua y se cocerá en lugar de dorarse.
El segundo punto clave es la harina. Al espolvorearla sobre la cebolla y el ajo pochados, no solo espesa ligeramente la salsa, sino que también ayuda a que el aceite y los jugos se integren, evitando que la grasa quede separada. Mézclala bien durante un minuto para que pierda el sabor a crudo antes de añadir el vino.
Para la salsa, no te saltes desglasar con el vino blanco. Raspa bien el fondo de la sartén con una cuchara de madera para soltar todos los jugos caramelizados del pollo; ahí está gran parte del sabor. Deja que reduzca a la mitad antes de echar el caldo, así el alcohol se evapora y solo queda el aroma.
El tiempo de cocción del pollo es de 15 minutos a fuego lento y tapado. Es suficiente para que se haga sin deshacerse. Si usas muslos, necesitarás unos minutos más. Los espárragos se añaden al final y solo necesitan 5-7 minutos destapados. Si los cueces demasiado, perderán el color vivo y la textura crujiente, que es lo que contrasta con la salsa.
Reserva la mitad de la albahaca para el final, fuera del fuego. El calor intenso apaga su aroma fresco y la ennegrece. Si no tienes albahaca, el perejil plano funciona, aunque el perfil cambiará. Para los espárragos, si son muy gruesos, puedes pelar ligeramente la parte inferior del tallo con un pelador para que se cuezan al mismo ritmo que las puntas.
Si la salsa te queda muy líquida, cocina destapado un par de minutos extra para que reduzca. Si por el contrario es demasiado espesa, añade un chorrito de caldo o agua. Se conserva bien en la nevera 2-3 días y sabe incluso mejor al día siguiente. Al recalentar, hazlo a fuego suave para que el pollo no se sobrecocine.
Sustituye el pollo por tofu firme o seitán, y el caldo de pollo por caldo de verduras.
Añade champiñones laminados o pimientos rojos en tiras junto con la cebolla.
Añade una pizca de pimentón dulce o una cucharadita de mostaza de Dijon a la salsa.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén, añadiendo un poco de caldo si es necesario.
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23 de febrero de 2026
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