Un guiso saludable y aromático perfecto para cualquier día

Este pollo guisado ligero con espinacas y romero es una reinterpretación moderna de los guisos tradicionales, manteniendo todo el sabor pero reduciendo las grasas y calorías. La combinación del pollo tierno con las espinacas frescas y el aroma intenso del romero crea un plato equilibrado que satisface sin resultar pesado.
El secreto de este guiso está en la técnica de cocción lenta que permite que los sabores se integren perfectamente. El pollo se cocina primero para sellar sus jugos, luego se añaden las verduras y finalmente se completa con el caldo y las especias. El resultado es una carne jugosa y tierna que se deshace fácilmente con el tenedor, acompañada de espinacas que aportan color y nutrientes.
El romero es la estrella aromática de este plato, aportando su característico perfume herbal que complementa perfectamente el sabor del pollo. Esta hierba mediterránea no solo añade sabor sino también propiedades antioxidantes, haciendo del plato una opción aún más saludable. Las espinacas, por su parte, se cocinan justo lo necesario para mantener su textura y color vibrante.
En cuanto a textura, este guiso ofrece una experiencia completa: la carne tierna del pollo contrasta con la suavidad de las espinacas y la ligera cremosidad de la salsa. La presentación ideal es en platos hondos individuales, acompañado de una guarnición de arroz integral o quinoa para absorber la deliciosa salsa. Se puede decorar con unas hojas frescas de romero y un chorrito de aceite de oliva virgen extra al servir.
Este plato es perfecto para quienes buscan una comida reconfortante pero ligera, ideal para el invierno pero también apropiado para cualquier época del año. Su preparación es sencilla y los ingredientes son fáciles de encontrar, lo que lo convierte en una excelente opción para el día a día. Además, es un plato que mejora con el tiempo, por lo que las sobras suelen estar aún más sabrosas al día siguiente.
Para conseguir el mejor resultado, es importante usar muslos de pollo con hueso y piel, ya que aportan más sabor durante la cocción. La piel se puede retirar antes de servir si se desea reducir aún más las grasas. Las espinacas baby son ideales por su ternura, pero las espinacas normales cortadas en trozos también funcionan perfectamente.
Añade 100 ml de nata para cocinar ligera al final de la cocción, justo antes de servir, para una salsa más cremosa.
Añade 200 g de champiñones laminados al sofrito para dar más sabor umami al guiso.
Sustituye el vino blanco por caldo de verduras y una cucharada de vinagre de manzana para mantener la acidez.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio en una sartén o en el microondas, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está demasiado espesa.
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