Un plato principal saludable y colorido con sabores mediterráneos

Este pollo guisado ligero con remolacha y perejil es una reinterpretación moderna de los guisos tradicionales, manteniendo todo el sabor pero con un toque más fresco y saludable. La combinación de la remolacha aporta un dulzor natural y un vibrante color rojizo que transforma completamente el aspecto del plato, mientras que el perejil fresco añade un toque herbáceo que equilibra perfectamente los sabores.
La técnica de cocción lenta permite que el pollo se deshaga en la boca mientras absorbe los jugos de la remolacha y las hierbas aromáticas. A diferencia de los guisos pesados tradicionales, esta versión utiliza menos aceite y más verduras, resultando en un plato nutritivo pero ligero, perfecto para cualquier época del año. La remolacha no solo aporta color, sino también antioxidantes y fibra dietética.
En cuanto a textura, el contraste entre la carne tierna del pollo, la suavidad de la remolacha cocida y la frescura crujiente del perejil recién picado crea una experiencia sensorial completa. Cada bocado ofrece diferentes capas de sabor que se complementan armoniosamente, desde la profundidad del guiso hasta la nota final fresca de las hierbas.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos blancos o de color claro para resaltar el intenso color rojo-violáceo del caldo. Colocar el pollo en el centro, rodeado por las remolachas y coronado generosamente con perejil fresco picado. Acompañar con una rebanada de pan crujiente para mojar en el delicioso caldo.
Este plato es ideal para reuniones familiares o cenas informales con amigos, ya que se puede preparar con antelación y sabe aún mejor al día siguiente. La versatilidad del guiso permite adaptarlo a diferentes gustos, añadiendo otras verduras de temporada según disponibilidad.
Un consejo importante es utilizar remolacha fresca en lugar de en conserva para obtener un sabor más auténtico y una textura más firme. Si se desea un plato aún más ligero, se puede retirar la piel del pollo antes de cocinar, aunque esto reducirá ligeramente la untuosidad del caldo.
Sustituye el pollo por garbanzos cocidos y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade los garbanzos en los últimos 10 minutos de cocción.
Añade 2 patatas medianas peladas y cortadas en cubos junto con la remolacha para un guiso más sustancioso.
Añade una guindilla seca o una cucharadita de pimentón picante para darle un toque de calor.
Deja enfriar completamente el guiso antes de transferirlo a un recipiente hermético. Refrigera por hasta 3 días. Calienta a fuego medio en una cazuela, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario.
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