Un plato principal saludable y aromático con sabores mediterráneos

Este pollo guisado ligero es una reinterpretación moderna de los clásicos guisos mediterráneos, donde la frescura de los tomates cherry y la albahaca se combinan con tiernas pechugas de pollo en una salsa ligera pero llena de sabor. La receta mantiene la esencia reconfortante de un guiso tradicional pero con un toque más fresco y veraniego, perfecto para quienes buscan comidas nutritivas sin renunciar al placer culinario.
El sabor es una armonía perfecta entre la dulzura natural de los tomates cherry, que se deshacen lentamente en la cocción liberando su jugo, y el aroma intenso de la albahaca fresca. El pollo queda tierno y jugoso, impregnado de los sabores del ajo, la cebolla y el vino blanco que forman la base del guiso. La textura es equilibrada: el pollo se desmenuza fácilmente, los tomates mantienen cierta firmeza y la salsa es ligera pero con cuerpo.
Este plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea, específicamente en las preparaciones italianas y españolas donde el tomate y las hierbas frescas son protagonistas. La versión "ligera" elimina el exceso de grasas manteniendo todo el sabor, gracias a técnicas de cocción saludables como el salteado rápido y el guisado a fuego lento con líquidos aromáticos.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos o bowls, colocando primero una cama de arroz integral o quinoa, luego el pollo guisado y finalmente decorar con hojas de albahaca fresca y unos tomates cherry enteros. El contraste de colores - el rojo vibrante de los tomates, el verde de la albahaca y el dorado del pollo - hace que el plato sea visualmente atractivo.
Es ideal para comidas familiares durante la semana, ya que su preparación es relativamente rápida y los ingredientes son accesibles. También funciona perfectamente para cenas más especiales cuando se quiere impresionar con sabores sofisticados pero sin complicaciones excesivas en la cocina.
El secreto del éxito está en la calidad de los ingredientes: tomates cherry maduros pero firmes, albahaca fresca recién cortada y pechugas de pollo de buena procedencia. La cocción lenta permite que todos los sabores se integren armoniosamente, creando un plato que mejora incluso al día siguiente.
Sustituye el pollo por garbanzos cocidos y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade calabacín en cubos junto con los tomates cherry.
Añade 50g de aceitunas negras deshuesadas y 1 cucharada de alcaparras enjuagadas junto con las hierbas al final.
Incorpora 1 chile rojo picado o una pizca de copos de chile al sofrito para darle un toque picante.
Deja enfriar completamente el guiso antes de transferirlo a un recipiente hermético. Refrigera hasta por 3 días. Calienta suavemente en una sartén a fuego bajo, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
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