Un clásico de la cocina china con pollo crujiente y verduras frescas

El Pollo Hunan es un plato emblemático de la provincia de Hunan en China, conocida por su cocina picante y sabrosa. Esta versión combina la tradición con un toque moderno, ofreciendo un equilibrio perfecto entre lo dulce, lo ácido y lo picante que caracteriza a la cocina hunanense.
La textura del pollo es fundamental en este plato: primero se marina para absorber los sabores, luego se fríe hasta conseguir una capa exterior crujiente que contrasta maravillosamente con la jugosidad interior. El pak choi, también conocido como bok choy, aporta una frescura vegetal y un crujido ligero que complementa la riqueza del pollo.
La salsa agridulce es el alma de este plato, una mezcla armoniosa de vinagre de arroz, azúcar moreno, salsa de soja y jengibre fresco. El toque picante proviene de los chiles secos hunanenses, que pueden ajustarse según la tolerancia al picante de cada comensal. La salsa debe tener un brillo característico y una consistencia que se adhiera perfectamente al pollo y las verduras.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo sobre una cama de arroz blanco vaporizado, con el pak choi dispuesto alrededor formando un círculo verde. La salsa se vierte generosamente sobre el pollo, dejando que se filtre hacia el arroz. Unas semillas de sésamo tostadas y cebollino fresco picado añaden el toque final de color y textura.
Este plato es perfecto para compartir en familia o para impresionar a invitados, ya que combina sabores auténticos con una presentación visualmente atractiva. La clave está en la preparación previa de todos los ingredientes, ya que la cocción final es rápida y requiere atención constante
Para una experiencia completa, sirve el Pollo Hunan inmediatamente después de prepararlo, cuando el pollo aún está crujiente y las verduras mantienen su textura. El contraste de temperaturas y texturas es lo que hace de este plato una verdadera delicia de la cocina china.
Sustituye el pollo por tofu firme prensado y cortado en cubos. Marina de la misma manera y fríe hasta que esté dorado. Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Puedes añadir o sustituir por brotes de bambú, setas shiitake, zanahorias en juliana o judías verdes cortadas en diagonal.
Omite los chiles secos o reduce la cantidad a la mitad. También puedes usar pimiento rojo en polvo dulce en lugar de chiles picantes.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en sartén a fuego medio con un poco de agua o caldo para rehidratar la salsa. No congelar, ya que las verduras perderían textura.
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