Un clásico de la cocina china con pollo crujiente bañado en salsa cremosa de sésamo y acompañado de judías verdes salteadas

El Pollo Pekín con salsa de sésamo es una deliciosa reinterpretación de los clásicos platos de la cocina cantonesa, donde se combina la textura crujiente del pollo con la cremosidad y el sabor tostado de una salsa de sésamo casera. Este plato tiene sus raíces en la tradición culinaria de Pekín, pero con influencias modernas que lo hacen más accesible para los hogares occidentales sin perder la esencia de los sabores auténticos chinos.
La preparación comienza con un pollo marinado en una mezcla de salsa de soja, jengibre y ajo, que luego se reboza y se fríe hasta conseguir una textura dorada y crujiente por fuera, mientras mantiene su jugosidad interior. La salsa de sésamo, elaborada con pasta de sésamo tostado, caldo de pollo y un toque de miel, aporta un sabor profundo y ligeramente dulce que complementa perfectamente la carne.
Las judías verdes salteadas con ajo y jengibre fresco proporcionan un contraste de texturas y colores, añadiendo frescura y un toque vegetal que equilibra la riqueza del pollo. La combinación de sabores umami, dulce y salado es característica de la cocina china y crea una experiencia gastronómica completa y satisfactoria.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo cortado en trozos sobre un lecho de judías verdes, bañado generosamente con la salsa de sésamo y decorado con semillas de sésamo tostadas y cebollino fresco picado. El contraste visual entre el dorado del pollo, el verde vibrante de las judías y el marrón cremoso de la salsa hace que este plato sea tan atractivo a la vista como delicioso al paladar.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales o para impresionar a invitados, ya que combina técnicas tradicionales con ingredientes fácilmente disponibles. La versatilidad del pollo Pekín permite adaptarlo a diferentes preferencias, pudiendo ajustar el nivel de picante o dulzor según el gusto personal.
Un consejo importante es servir el plato inmediatamente después de prepararlo para mantener la textura crujiente del pollo. Si se desea una versión más ligera, se puede optar por hornear el pollo en lugar de freírlo, aunque esto alterará ligeramente la textura final.
Sustituye el pollo por tofu firme cortado en cubos y sigue el mismo proceso de rebozado y fritura. Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo para la salsa.
Para una opción más saludable, hornea el pollo rebozado a 200°C durante 20-25 minutos, dándole la vuelta a mitad de cocción, hasta que esté dorado y crujiente.
Puedes añadir pimientos rojos y amarillos en tiras, zanahorias en juliana o brotes de bambú a las judías verdes para más color y nutrientes.
Guardar el pollo, la salsa y las judías verdes por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Calentar el pollo en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente antes de servir.
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