Un clásico portugués con un toque picante y ahumado

El pollo piri-piri es un plato emblemático de la cocina portuguesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su nombre proviene del pimiento piri-piri, una variedad pequeña y extremadamente picante originaria de África que los portugueses llevaron a sus colonias y luego incorporaron a su gastronomía. Este plato representa la fusión perfecta entre las tradiciones culinarias portuguesas y las influencias africanas, creando una experiencia gastronómica única que combina sabores intensos con una preparación sencilla.
El sabor del pollo piri-piri es una verdadera explosión de sensaciones: el picante característico del pimiento se equilibra perfectamente con el ajo, el limón y las hierbas aromáticas como el orégano y el tomillo. La marinada penetra profundamente en la carne del pollo, creando una capa exterior ligeramente caramelizada durante la cocción mientras mantiene el interior jugoso y tierno. El resultado es un equilibrio perfecto entre lo picante, lo ácido y lo ahumado, con matices herbáceos que redondean el perfil de sabor.
La textura del pollo piri-piri es otro de sus grandes atractivos. La piel se vuelve crujiente y dorada gracias a la cocción a alta temperatura, mientras que la carne interior permanece extraordinariamente jugosa y tierna. La marinada a base de aceite de oliva y especias crea una capa protectora que evita que la carne se seque durante la cocción, garantizando un resultado perfecto en cada bocado. La combinación de texturas crujientes y jugosas es lo que hace de este plato una experiencia sensorial completa.
Para la presentación, tradicionalmente se sirve el pollo piri-piri entero o en trozos grandes sobre una fuente de madera o cerámica, acompañado de rodajas de limón fresco y ramitas de perejil. En Portugal es común servirlo con patatas fritas caseras y una ensalada simple de lechuga, tomate y cebolla. La presentación debe ser rustica y abundante, reflejando el carácter festivo y compartido de este plato que suele reunir a familiares y amigos alrededor de la mesa.
Un consejo importante para lograr el auténtico sabor del pollo piri-piri es respetar el tiempo de marinado. Lo ideal es dejar el pollo marinando durante al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche en el refrigerador. Esto permite que los sabores penetren profundamente en la carne y desarrollen toda su complejidad. Además, cocinar el pollo a fuego medio-alto asegura que se forme esa costra dorada tan característica sin quemar las especias.
Este plato es perfecto para reuniones familiares, celebraciones informales o simplemente para disfrutar de una comida sabrosa y reconfortante. Su versatilidad permite adaptar el nivel de picante según los gustos personales, desde versiones suaves hasta extremadamente picantes para los más valientes. El pollo piri-piri no es solo una receta, es una experiencia culinaria que transporta directamente a las tabernas portuguesas y a las playas del Algarve.
Acompaña el pollo con patatas baby asadas en el horno con aceite de oliva, romero y ajo durante los últimos 30 minutos de cocción.
Reduce a la mitad la cantidad de chiles piri-piri y aumenta el pimentón dulce para mantener el color rojo característico.
Corta el pollo en cubos, marina durante 2 horas y ensarta en brochetas alternando con pimientos y cebolla. Asa a la parrilla.
Guarda el pollo cocido en un recipiente hermético en el refrigerador. La salsa piri-piri se puede guardar por separado en un frasco de vidrio. Para recalentar, coloca el pollo en una bandeja para horno a 180°C durante 10-15 minutos o hasta que esté caliente.