Un clásico de la fusión chino-peruana con pollo, verduras y salsa de soja

El pollo saltado es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía peruana, resultado de la fusión entre la cocina china y los ingredientes locales. Este plato nació en los chifas, restaurantes peruanos de influencia china, y rápidamente se convirtió en un favorito nacional por su sabor intenso y preparación sencilla. La técnica del salteado a fuego alto permite mantener la jugosidad del pollo mientras se caramelizan las verduras, creando una textura perfecta entre lo crujiente y lo tierno.
El sabor del pollo saltado es una explosión de umami, gracias a la salsa de soja que se combina con el ají amarillo peruano y el toque ácido del vinagre. Las verduras mantienen su textura crujiente, mientras que el pollo queda jugoso y lleno de sabor. La cebolla y el tomate aportan dulzura natural que equilibra la salinidad de la soja, creando un perfil de sabor complejo y adictivo.
Para la presentación tradicional, el pollo saltado se sirve sobre una cama de arroz blanco y acompañado de papas fritas crujientes. Esta combinación de texturas es fundamental: el arroz absorbe la deliciosa salsa, las papas fritas añaden crujiente y el pollo con verduras es el protagonista. Se puede decorar con perejil fresco picado o cilantro para dar un toque de color y frescor.
Este plato es perfecto para compartir en familia o con amigos, ya que su preparación es rápida y los ingredientes son accesibles. La versatilidad del pollo saltado permite adaptarlo a diferentes gustos: se puede ajustar el picante con más o menos ají, o añadir otras verduras según la temporada. Es un plato que representa la esencia de la cocina peruana moderna: fusión, sabor y tradición.
Para lograr el auténtico sabor del pollo saltado, es fundamental usar una sartén o wok muy caliente y cocinar a fuego alto. Esto permite sellar rápidamente el pollo y las verduras, manteniendo su textura y jugosidad. No hay que sobrecocinar los ingredientes, ya que el salteado debe ser rápido y enérgico, moviendo constantemente para que todo se impregne de los sabores.
El secreto del éxito está en la salsa: una mezcla equilibrada de salsa de soja, vinagre y especias que debe reducirse ligeramente para espesar y concentrar los sabores. Servir inmediatamente después de cocinar garantiza que las papas fritas mantengan su crujiente y el arroz esté caliente, creando una experiencia gastronómica completa y satisfactoria.
Añade 200g de champiñones laminados junto con las verduras para una versión más terrosa y con mayor textura.
Incrementa la cantidad de ají amarillo a 2 cucharaditas y añade 1 ají rojo fresco picado para los amantes del picante.
Sustituye el pollo por 600g de lomo fino en tiras para una versión con carne de res, manteniendo el mismo método de preparación.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta en sartén a fuego medio para recuperar la textura del salteado, no en microondas.
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