Galletas de mantequilla con textura desmenuzable y aroma a canela

Las polvorosas son unas galletas tradicionales españolas que deben su nombre a su textura característica: se deshacen en la boca como polvo. Originarias de Andalucía, estas delicias se preparan tradicionalmente para celebraciones navideñas y eventos especiales, aunque hoy en día se disfrutan durante todo el año. Su sencillez y elegancia las convierten en el postre perfecto para acompañar una taza de café o té.
La textura de las polvorosas es lo que las hace únicas: crujientes por fuera pero increíblemente tiernas y desmenuzables por dentro. Este efecto se logra gracias a la combinación de mantequilla fría y harina, que crea una masa quebradiza que literalmente se derrite en el paladar. El aroma a canela y limón impregna cada bocado, creando una experiencia sensorial que evoca recuerdos de la cocina tradicional española.
El sabor de estas galletas es delicadamente dulce, sin resultar empalagoso. La mantequilla aporta riqueza y profundidad, mientras que la canela añade un toque cálido y especiado. La ralladura de limón proporciona un contraste refrescante que equilibra perfectamente la dulzura. Cada ingrediente juega un papel fundamental en el resultado final, creando una armonía de sabores que deleita a cualquier paladar.
Para la presentación, las polvorosas se espolvorean generosamente con azúcar glas, lo que no solo añade dulzura sino que también crea un aspecto nevado muy atractivo. Se pueden servir en una bandeja de porcelana blanca para resaltar su color dorado pálido, o en una cesta de mimbre forrada con papel de encaje para ocasiones más rústicas. La clave está en presentarlas con espacio entre ellas para que cada galleta destaque individualmente.
Estas galletas son perfectas para regalar, ya que se conservan bien durante varios días en un recipiente hermético. Muchas familias españolas tienen su propia versión de la receta, transmitida de generación en generación, lo que añade un valor sentimental a cada hornada. Preparar polvorosas es una forma de conectar con la tradición culinaria española mientras se crean nuevos recuerdos alrededor de la mesa.
Un consejo importante es trabajar la masa lo menos posible para mantener su textura quebradiza. Las manos deben estar frías al manipularla, y es fundamental respetar el tiempo de reposo en el refrigerador. Al hornearlas, hay que vigilarlas cuidadosamente ya que se doran rápidamente. El resultado vale cada minuto de preparación: galletas que literalmente se deshacen en la boca y conquistan a todos los comensales.
Sustituir 50g de harina por harina de almendra para un sabor más intenso y textura aún más desmenuzable.
Cambiar la ralladura de limón por ralladura de naranja y añadir 1 cucharadita de agua de azahar para un aroma cítrico diferente.
Guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente, separando las capas con papel de hornear. No refrigerar para mantener la textura.
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