Un guiso reconfortante y saludable, cocinado lentamente para intensificar los sabores

Este potaje de alubias blancas es una receta tradicional española reinventada con un toque moderno gracias a la cúrcuma, que aporta un color dorado vibrante y propiedades antiinflamatorias. Las alubias blancas, también conocidas como judías blancas, son una legumbre fundamental en la dieta mediterránea, rica en proteínas vegetales, fibra y minerales como el hierro y el calcio. La cocción lenta en slow cooker permite que los sabores se integren perfectamente, creando una textura cremosa y un caldo espeso que reconforta en los días fríos.
El tomate aporta la acidez necesaria para equilibrar la dulzura natural de las alubias, mientras que la cúrcuma añade un sutil toque terroso y picante que complementa perfectamente el conjunto. Este plato es ideal para preparar con antelación, ya que mejora su sabor al día siguiente, cuando los ingredientes han tenido tiempo de fusionarse completamente. La cocción lenta también garantiza que las alubias queden tiernas pero sin deshacerse, manteniendo su forma y textura.
La presentación tradicional de este potaje es en cuencos hondos, acompañado de buen pan rústico para mojar en el caldo. Se puede decorar con un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir y unas hojas frescas de perejil picado para añadir color y frescura. Para quienes prefieren un toque más intenso, un poco de pimentón ahumado espolvoreado por encima realza los sabores ahumados del guiso.
Este plato es perfecto para reuniones familiares o para preparar durante el fin de semana y disfrutar durante la semana laboral. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes gustos: se puede hacer más espeso reduciendo el caldo o más líquido añadiendo más agua según preferencia. La combinación de proteínas vegetales, carbohidratos complejos y grasas saludables lo convierte en un plato completo y equilibrado nutricionalmente.
La slow cooker es la herramienta perfecta para este tipo de preparaciones, ya que permite una cocción uniforme y controlada sin necesidad de supervisión constante. Además, el bajo consumo energético y la seguridad de poder dejarla funcionando durante horas la convierten en la aliada perfecta para los amantes de los guisos tradicionales con comodidad moderna. El resultado es un plato que huele a hogar y sabe a tradición, con un toque contemporáneo que lo hace especial.
Añade 200g de chorizo ibérico cortado en rodajas al sofrito para una versión tradicional no vegetariana.
Incorpora 1 cucharadita de pimentón picante o una guindilla seca al sofrito para quienes prefieren un toque picante.
Sustituye la zanahoria y el pimiento por calabaza, calabacín o espinacas según la temporada.
Deja enfriar completamente el potaje a temperatura ambiente. Transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Calienta porciones individuales en el microondas o en una cazuela a fuego bajo.
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