Un clásico francés con influencias provenzales y vino blanco

El Poulet Basquaise es un plato tradicional de la región vasca francesa que ha sido adaptado con influencias provenzales, creando una fusión de sabores mediterráneos y atlánticos. Este guiso de pollo se caracteriza por su salsa rica y aromática, donde el vino blanco juega un papel fundamental, aportando acidez y profundidad al conjunto. La combinación de pimientos de colores, tomates maduros y hierbas provenzales transporta directamente a las soleadas colinas del sur de Francia.
La textura del pollo es tierna y jugosa, cocinado a fuego lento para que absorba todos los aromas de la salsa. Los pimientos mantienen un ligero crujiente, mientras que la cebolla y el ajo se funden creando una base dulce y fragante. El vino blanco no solo desglasa los jugos del pollo, sino que también aporta notas afrutadas que equilibran la riqueza del plato.
Este plato tiene sus raíces en la cocina campesina vasca, donde se utilizaban ingredientes locales y de temporada. La versión provenzal incorpora hierbas como el tomillo, el romero y la albahaca, junto con aceitunas negras que aportan un toque salado característico del Mediterráneo. Es un plato que evoluciona con el tiempo, mejorando sus sabores si se deja reposar.
Para la presentación, se recomienda servir el pollo en una fuente amplia, cubierto generosamente con la salsa y decorado con hierbas frescas picadas. Acompañar con arroz blanco o patatas cocidas que absorban la deliciosa salsa. El contraste de colores de los pimientos rojos, verdes y amarillos hace que el plato sea visualmente atractivo.
Es ideal para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en familia. El aroma que desprende durante la cocción llena la casa de calidez y anticipación. Cada bocado es una experiencia sensorial completa, donde se aprecian las diferentes capas de sabor que se han desarrollado durante la cocción.
Un consejo importante es utilizar un vino blanco de calidad media, ya que su sabor se concentrará en la salsa. Nunca usar vino de cocina de mala calidad, pues arruinaría el equilibrio del plato. Dejar reposar el pollo unos minutos antes de servir permite que los sabores se integren perfectamente.
Sustituir el pollo por gambas y mejillones, añadiéndolos en los últimos 5-10 minutos de cocción.
Reemplazar el pollo por berenjenas y calabacín en cubos, y usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir 1-2 guindillas secas o una cucharadita de pimentón picante al sofrito de verduras.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento antes de servir, añadiendo un poco de caldo si es necesario.
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