Pollo asado jugoso con una salsa de vino blanco cremosa

La clave de esta receta está en secar muy bien el pollo entero con papel de cocina antes de nada. Si la piel está húmeda, no se dorará bien en la sartén y quedará blanda al hornear. Salpiméntalo con generosidad, también por dentro, y rellénalo con el limón, el ajo y las hierbas; esto aromatiza la carne desde el centro.
El siguiente punto de control es el dorado inicial. Usa una sartén grande y calienta el aceite con la mantequilla a fuego medio-alto. El objetivo es sellar la piel y que quede uniformemente tostada, unos 8-10 minutos en total. No tengas prisa aquí, es lo que garantiza una textura crujiente. Luego, al horno, la temperatura baja a 180°C. Es fundamental rociar el pollo con los jugos de la bandeja cada 15 minutos; esto lo mantiene húmedo y potencia el sabor de la salsa final.
Para saber cuándo está listo, usa un termómetro de cocina: la temperatura interna debe alcanzar 75°C. Si no tienes, pinza la pata: debe moverse con facilidad. Al sacarlo, déjalo reposar 10 minutos cubierto; así los jugos se redistribuyen y el pollo no se seca al cortarlo.
La salsa es donde todo el sabor se concentra. Aprovecha los fondos de la sartén del dorado para el sofrito. Al añadir la harina, remueve bien 2 minutos para que no sepa a crudo. Luego, incorpora el vino blanco restante y deja que reduzca a la mitad, lo que intensifica su sabor. El paso final es colar los jugos del asado (llenos de gelatina y sabor) y unirlos a esta base. Llévalo a ebullición, añade la crema fresca y rectifica de sal. El resultado es una salsa aterciopelada con cuerpo, no un caldo ligero.
Respecto a las verduras, córtalas en trozos grandes para que no se deshagan con la larga cocción. Si los champiñones son muy grandes, córtalos por la mitad. Se cocinan en la misma bandeja, absorbiendo los jugos del pollo y el vino. Si prefieres una salsa más ligera, puedes omitir la crema fresca, pero le dará menos cuerpo. Para el vino, elige uno seco que beberías; su sabor se notará.
Sustituir el romero y tomillo por una mezcla de hierbas provenzales (albahaca, tomillo, romero, mejorana) para un sabor más mediterráneo.
Usar una mezcla de champiñones silvestres como porcini, shiitake y rebozuelos para un sabor más intenso y terroso.
Sustituir el vino blanco por caldo de pollo adicional y el jugo de un limón para mantener la acidez.
Guardar el pollo y las verduras en un recipiente hermético separado de la salsa. La salsa debe guardarse en otro recipiente. Calentar por separado antes de servir.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.