Una sopa tradicional mexicana con maíz cacahuazintle y pollo en un caldo verde picante

El pozole verde es una de las tres variantes más emblemáticas del pozole mexicano, junto con el rojo y el blanco. Originario de los estados de Guerrero y Michoacán, este platillo tiene raíces prehispánicas donde el maíz cacahuazintle era considerado sagrado. Los antiguos mexicas preparaban el pozole para ceremonias religiosas, utilizando carne humana en rituales específicos, aunque afortunadamente esa práctica fue reemplazada por carnes como el pollo y el cerdo después de la conquista española.
El sabor del pozole verde es una explosión de frescura y picante equilibrado. La base de tomates verdes (tomatillos) combinada con chiles serranos y poblano le otorga un color vibrante y un sabor ligeramente ácido que contrasta perfectamente con la suavidad del maíz cacahuazintle. Las pepitas de calabaza tostadas añaden un toque terroso y cremoso al caldo, mientras que las hierbas como el cilantro y la lechuga aportan notas herbales que refrescan el paladar.
La textura es fundamental en este platillo: los granos de maíz cacahuazintle deben estar reventados pero firmes, ofreciendo una mordida satisfactoria. El pollo se desmenuza para integrarse perfectamente al caldo, y los acompañamientos tradicionales como lechuga, rábanos, cebolla y orégano añaden crujiente y frescura. Cada cuchareada combina el caldo espeso y aromático con los diferentes elementos de textura.
Para la presentación, se sirve en platos hondos individuales con el caldo verde vibrante como base. Se decora generosamente con lechuga finamente picada, rábanos en rodajas delgadas, cebolla blanca picada y orégano seco. Se acompaña con tostadas de maíz y limones cortados en cuartos para que cada comensal ajuste la acidez a su gusto. El color verde esmeralda del caldo contrasta bellamente con los tonos blancos, rojos y verdes de las guarniciones.
Este platillo es perfecto para reuniones familiares y celebraciones, ya que se prepara en grandes cantidades y mejora su sabor al día siguiente. La cocción lenta del maíz cacahuazintle es esencial para lograr la textura perfecta, por lo que se recomienda paciencia durante este proceso. Tradicionalmente se sirve los jueves en muchos restaurantes mexicanos, aunque es igualmente apreciado cualquier día de la semana.
El pozole verde no es solo una comida, es una experiencia cultural que conecta con las raíces gastronómicas de México. Su preparación ritualística y el acto de compartirlo alrededor de la mesa lo convierten en un platillo que alimenta tanto el cuerpo como el alma, creando memorias y fortaleciendo lazos familiares con cada cucharada compartida.
Sustituye el pollo por 1 kg de carne de cerdo (espinazo o costilla) para una versión más tradicional y sustanciosa.
Omite el pollo y agrega champiñones portobello asados y garbanzos cocidos para una versión completamente vegetariana.
Para una versión costeña, sustituye el pollo por camarones grandes pelados y agrega al final de la cocción para que no se sobrecocinen.
Guarda el pozole en recipientes herméticos en el refrigerador. Separa las guarniciones y añádelas al momento de servir. Calienta a fuego lento en una olla, agregando un poco de agua si el caldo se ha espesado demasiado.
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