Un clásico de la gastronomía gallega, tierno y aromático

El pulpo a la gallega, también conocido como 'pulpo á feira', es uno de los platos más emblemáticos de la cocina española, originario de Galicia. Su historia se remonta a las ferias de ganado donde se preparaba para los feriantes, de ahí su nombre 'á feira'. Este plato representa la esencia de la cocina gallega: ingredientes de calidad, preparación sencilla pero precisa, y sabores intensos que respetan la materia prima.
El sabor del pulpo a la gallega es una combinación magistral de la suavidad y textura gelatinosa del pulpo, con el picante sutil del pimentón dulce y el ahumado del pimentón de la Vera. El aceite de oliva virgen extra aporta untuosidad y un toque frutado que equilibra perfectamente la receta. La patata cocida, tierna y absorbente, complementa el conjunto aportando contraste de texturas.
La textura del pulpo es fundamental en este plato. Debe quedar tierno pero con cierto punto de resistencia, nunca gomoso ni demasiado blando. El secreto está en el método de cocción, con el famoso 'susto' del pulpo, que consiste en sumergirlo y sacarlo del agua hirviendo tres veces antes de la cocción definitiva. Esta técnica ayuda a que los tentáculos se enrosquen y mantengan su forma.
Para la presentación tradicional, se sirve en platos de madera o cerámica, cortado en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. Se coloca sobre las patatas cocidas cortadas en rodajas, se espolvorea generosamente con pimentón dulce y picante, se añade sal gruesa marina y se riega abundantemente con aceite de oliva virgen extra. La presentación debe ser generosa y colorida, destacando el rojo intenso del pimentón sobre el blanco del pulpo.
Este plato es perfecto para compartir en reuniones familiares o con amigos, acompañado de un buen vino tinto gallego como un mencía o un albariño si se prefiere blanco. Se sirve tradicionalmente con pan de hogaza para mojar en el aceite y pimentón que queda en el plato.
Un consejo importante es utilizar pulpo congelado, ya que el proceso de congelación rompe las fibras y lo hace más tierno. También es crucial respetar los tiempos de cocción: aproximadamente 40-50 minutos por cada kilo de pulpo, dependiendo del tamaño. La prueba de la aguja es infalible: si al pinchar la parte más gruesa del tentáculo la aguja entra fácilmente, el pulpo está en su punto.
Después de cocer el pulpo, dóralo ligeramente en una plancha muy caliente antes de cortarlo, para darle un sabor ahumado.
Sustituye las patatas cocidas por patatas panaderas (cortadas finas y horneadas con aceite de oliva y ajo).
Guarda el pulpo cocido sin aliñar en un recipiente hermético. El aliño (aceite y pimentón) prepara justo antes de servir. Para recalentar, sumerge el pulpo en agua caliente durante 2-3 minutos o calienta en el microondas a baja potencia.
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