Una guarnición elegante y nutritiva con sabor a nuez

El puré de apionabo es una guarnición sofisticada que combina la textura cremosa del puré de patata con el sabor único y ligeramente dulce del apionabo. Originario de la cocina francesa, este tubérculo también conocido como colinabo o nabo sueco, ha ganado popularidad en los últimos años por su versatilidad y propiedades nutricionales. Su sabor recuerda ligeramente al apio y a la nuez, con un toque terroso que lo hace perfecto para acompañar carnes asadas y platos de invierno.
La textura del puré de apionabo es excepcionalmente suave y sedosa cuando se prepara correctamente. A diferencia del puré de patata tradicional, este tiene un color marfil pálido que resulta muy elegante en el plato. La cremosidad se logra combinando el apionabo cocido con mantequilla y nata, aunque también se puede preparar una versión más ligera con leche y aceite de oliva.
Para obtener la mejor textura, es fundamental cocer el apionabo hasta que esté muy tierno, pero sin que se deshaga completamente. El punto perfecto se alcanza cuando un cuchillo atraviesa el tubérculo sin resistencia. Una vez cocido, se debe escurrir bien para eliminar el exceso de agua, lo que garantiza un puré espeso y no aguado.
En cuanto a la presentación, este puré se sirve tradicionalmente en montículos suaves o se puede pasar por una manga pastelera para crear formas decorativas. Se suele adornar con un hilo de aceite de oliva virgen extra, pimienta negra recién molida y unas hojas de perejil fresco picado. Para ocasiones especiales, se puede gratinar ligeramente con queso parmesano rallado.
El apionabo es una excelente fuente de vitamina C, potasio y fibra dietética, lo que hace de este puré una opción nutritiva además de deliciosa. Su bajo contenido calórico en comparación con la patata lo convierte en una alternativa interesante para quienes buscan reducir carbohidratos sin sacrificar sabor.
Este puré combina especialmente bien con carnes rojas asadas, aves de corral y pescados blancos. Su sabor sutil pero distintivo complementa sin dominar los sabores principales del plato, actuando como el acompañamiento perfecto que eleva cualquier comida a un nivel gourmet.
Añadir 100g de queso parmesano rallado al puré caliente y mezclar hasta que se derrita.
Sustituir la mantequilla por aceite de oliva y la nata y leche por bebida vegetal sin azúcar.
Incorporar 2 cucharadas de cebollino fresco picado y 1 cucharada de estragón picado al puré terminado.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Calentar al baño maría o en el microondas removiendo frecuentemente.
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