Una guarnición suave y nutritiva perfecta para acompañar carnes y pescados

El puré de calabacín cremoso es una guarnición versátil y saludable que ha ganado popularidad en la cocina moderna por su textura suave y sabor delicado. Originario de la tradición mediterránea, este puré aprovecha la versatilidad del calabacín, una hortaliza que aporta frescura y nutrientes esenciales. Su preparación en Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo obtener una textura perfectamente homogénea sin esfuerzo.
El sabor de este puré es suave y ligeramente dulce, con notas vegetales que se complementan perfectamente con el toque cremoso de la nata y el queso. La cebolla y el ajo añaden profundidad al perfil de sabor, mientras que la nuez moscada aporta un toque cálido y aromático que realza todos los ingredientes. La textura es sedosa y aterciopelada, ideal para acompañar platos principales sin competir con ellos.
La presentación es clave para este puré. Se recomienda servirlo en cuencos individuales o en un plato hondo, creando una superficie lisa con el dorso de una cuchara. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir añade brillo y realza los sabores. Para un toque decorativo, se pueden añadir unas hojas de perejil fresco picado o unas virutas de queso parmesano.
Este puré es especialmente adecuado para dietas ligeras y para personas que buscan alternativas saludables a las guarniciones tradicionales. Su bajo contenido calórico y alto valor nutricional lo convierten en una opción excelente para comidas equilibradas. Además, es perfecto para introducir verduras en la dieta de los más pequeños de la casa.
La versatilidad de esta receta permite múltiples variaciones según los gustos personales. Se puede ajustar la consistencia añadiendo más o menos caldo, y el nivel de cremosidad se modifica fácilmente variando la cantidad de nata. Es importante probar y ajustar la sal al final, ya que el queso ya aporta cierto grado de salinidad.
En cuanto a almacenamiento, este puré se conserva perfectamente en refrigeración durante 2-3 días, lo que lo hace ideal para preparar con antelación. Se recalienta suavemente en el microondas o a fuego lento, añadiendo un poco de caldo o agua si ha espesado demasiado durante el almacenamiento.
Añadir 200 g de patata pelada y cortada en trozos junto con el calabacín para una textura más consistente.
Sustituir la nata por bebida vegetal sin azúcar y el queso parmesano por levadura nutricional.
Añadir al final un puñado de albahaca o menta fresca para un toque aromático diferente.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Recalentar suavemente añadiendo un poco de caldo si es necesario.
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