Un acompañamiento elegante con notas dulces y terrosas

El puré de chirivía es una guarnición sofisticada que ha ganado popularidad en la gastronomía moderna por su sabor único y versatilidad. Originaria de Europa, la chirivía es una raíz similar a la zanahoria pero con un sabor más dulce y complejo, con notas de apio, nuez y un toque picante que se suaviza al cocinarse. Este tubérculo, consumido desde la antigüedad romana, fue un alimento básico antes de la llegada de la patata a Europa.
La textura del puré de chirivía es excepcionalmente cremosa y sedosa, similar al puré de patatas pero con una personalidad propia. Su color es un blanco marfil pálido que resulta muy elegante en el plato. El sabor combina dulzura natural con matices terrosos y un ligero toque especiado que recuerda al apio y al perejil, pero con mayor profundidad.
Para preparar este puré, es fundamental elegir chirivías frescas, firmes y sin manchas. Las chirivías más pequeñas suelen ser más tiernas y dulces, mientras que las grandes pueden desarrollar un centro leñoso que conviene retirar. La cocción en leche y nata realza su dulzor natural y aporta una cremosidad incomparable.
Este puré se presenta tradicionalmente en montículos suaves o en forma de quenelle, decorado con un hilo de aceite de oliva virgen extra y unas hojas de perejil fresco. Es perfecto para acompañar carnes asadas como cordero o cerdo, aves de caza o pescados blancos. Su elegancia lo hace ideal para cenas especiales donde se busca sorprender con sabores poco convencionales.
La chirivía es rica en fibra, vitamina C, potasio y ácido fólico, lo que convierte a este puré en una opción nutritiva además de deliciosa. Su bajo índice glucémico lo hace adecuado para diversas dietas. Se puede preparar con antelación y recalentar suavemente, aunque es en su punto de recién hecho cuando muestra todo su esplendor.
Un consejo importante es no sobrecocinar las chirivías, ya que pueden volverse acuosas y perder textura. El punto perfecto se alcanza cuando se pinchan fácilmente con un tenedor pero aún mantienen cierta firmeza. Para un puré extra sedoso, se puede pasar por un tamiz fino después de triturar, aunque esto no es estrictamente necesario si se usa una buena batidora.
Mezcla 400g de chirivía con 400g de patata para un puré más tradicional pero con el toque especial de la chirivía.
Añade 1 manzana Granny Smith pelada y cocida junto con las chirivías para un toque ácido y refrescante.
Añade una cucharadita de aceite de trufa al final para un toque de lujo y profundidad aromática.
Guarda el puré en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, añade un poco de leche o nata y calienta a fuego bajo revolviendo constantemente.
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