El truco está en secar bien las patatas tras cocerlas

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: calienta la leche y derrite la mantequilla en ella mientras las patatas hierven. Así, cuando estén listas, tendrás la mezcla líquida tibia y lista para incorporar, que es clave para que no se apelmace.
El punto más delicado es el exceso de agua. Después de escurrir las patatas, devuélvelas a la olla caliente y vacía un minuto a fuego bajo, moviéndolas para que se evapore el vapor. Si las pasas con agua, el puré quedará lavado y sin cuerpo.
Para la textura, usa siempre un pasapurés o un prensapatatas. La batidora o el robot activan demasiado el almidón y lo vuelven gomoso. Pásalas en caliente, sobre un bol, y añade la mezcla de leche y mantequilla tibia poco a poco, batiendo con varillas. La nuez moscada recién rallada es el toque que marca la diferencia.
Si al final te queda muy espeso, corrige con un chorrito más de leche tibia, nunca fría. Pruébalo y ajusta de sal. Sírvelo al momento con un poco de mantequilla derretida por encima; si lo dejas esperar, se formará una costra. Para recalentar, hazlo a fuego muy suave en un cazo, añadiendo un poquito de leche o nata para devolverle la cremosidad.
Añadir 4 dientes de ajo asados y triturados junto con la leche para un sabor más intenso.
Incorporar 100g de queso parmesano rallado al final para un puré más sabroso.
Añadir una cucharadita de aceite de trufa negra para una versión gourmet.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, añadir un poco de leche y calentar a fuego bajo revolviendo constantemente.
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23 de febrero de 2026
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