Una guarnición cremosa y delicada con todo el sabor del puerro

El puré de puerro a baja temperatura es una guarnición elegante que realza cualquier plato principal. Esta técnica de cocción lenta permite que los puerros desarrollen todo su dulzor natural sin perder su textura delicada. Originario de la cocina francesa, este puré se ha convertido en un clásico de la gastronomía moderna por su versatilidad y sofisticación.
El sabor del puré es suave y ligeramente dulce, con notas sutiles de cebolla que se complementan perfectamente con la cremosidad de la nata y la mantequilla. La textura es aterciopelada y sedosa, lograda gracias a la cocción a baja temperatura que preserva la integridad de las fibras del puerro. Cada cucharada se deshace en la boca dejando un regusto delicado y persistente.
La presentación ideal es en pequeños cuencos individuales o en una fuente central, adornado con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unas hojas de perejil fresco picado. Para una versión más elegante, se puede servir en anillos de emplatado creando una base perfecta para carnes asadas o pescados a la plancha.
Esta guarnición es especialmente versátil y combina maravillosamente con carnes rojas asadas, pollo al horno o pescados blancos. Su suavidad contrasta perfectamente con texturas crujientes como las de unas papas fritas o verduras salteadas. Es un acompañamiento que eleva cualquier comida sin robar protagonismo al plato principal.
La preparación en Thermomix garantiza una textura perfectamente homogénea y un control preciso de la temperatura. Este electrodoméstico permite cocinar los puerros de manera uniforme sin necesidad de vigilancia constante, liberando al cocinero para preparar otros elementos del menú. El resultado es siempre consistente y profesional.
Para quienes buscan una opción más ligera, se puede sustituir la nata por leche evaporada o incluso caldo de verduras. Sin embargo, la versión tradicional con nata ofrece una cremosidad incomparable que justifica plenamente su inclusión. Se recomienda servir el puré inmediatamente después de prepararlo para disfrutar de su textura óptima.
Añade 200g de patata pelada y cortada en cubos durante la cocción. Obtendrás un puré más consistente y saciante.
Incorpora 50g de queso parmesano rallado al final de la trituración para un sabor más intenso y cremoso.
Sustituye la nata por leche desnatada y reduce la mantequilla a la mitad. La textura será menos cremosa pero igualmente sabrosa.
Guarda el puré en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calienta a fuego bajo en una cazuela añadiendo un poco de caldo o nata para recuperar la cremosidad. No congelar ya que la textura puede alterarse.
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