Tortillas crujientes con queso fundido, listas en minutos

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura del comal a fuego medio-alto y respeta los 2-3 minutos por lado. Si está muy frío, la tortilla se pondrá gomosa; si está muy fuerte, se quemará por fuera antes de que el queso se funda.
El primer paso es clave para que no se rompan: calienta ligeramente las tortillas antes de rellenarlas. Así se vuelven flexibles. Si las sacas directo del paquete, es casi seguro que se partirán al doblarlas.
Para el relleno, usa queso Oaxaca bien deshebrado y que esté a temperatura ambiente para que se derrita rápido. No te pases con la cantidad: unos 50 gramos por tortilla es suficiente. Si pones mucho, se saldrá y quemará en la sartén.
Un error común es querer apretarlas con la espátula mientras se cocinan. No lo hagas. Solo presiona ligeramente al armarlas para distribuir el queso. En la sartén, déjalas tranquilas para que se forme esa capa dorada perfecta.
Si tienes que hacer varias, mantenlas calientes en el horno a temperatura baja para que no se pongan blandas. Sírvelas inmediatamente después de cortarlas. Si las dejas reposar, el vapor del queso ablandará la tortilla y perderán la textura crujiente.
Añade champiñones salteados con ajo al relleno de queso
Incorpora rajas de chile poblano asado y desvenado al relleno
Agrega flor de calabaza limpia y salteada con cebolla
Guarda las quesadillas cocidas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalas en un comal o sartén a fuego medio hasta que se calienten y recuperen su textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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