Tortillas crujientes rellenas de queso fundido, un aperitivo mexicano irresistible

Las quesadillas de queso son uno de los platillos más emblemáticos de la cocina mexicana, con una historia que se remonta a la época prehispánica cuando los indígenas preparaban tortillas de maíz rellenas con diversos ingredientes. Con la llegada de los españoles y la introducción del queso, este sencillo pero delicioso platillo evolucionó hasta convertirse en lo que hoy conocemos como quesadillas.
El sabor de estas quesadillas es una combinación perfecta entre la textura crujiente de la tortilla de maíz tostada y el queso fundido que se derrite en cada bocado. El queso Oaxaca, con su textura fibrosa y sabor suave, es ideal para este platillo, aunque también se puede utilizar queso manchego o una mezcla de quesos para obtener diferentes perfiles de sabor.
La preparación es sumamente sencilla y rápida, lo que las convierte en el aperitivo perfecto para reuniones improvisadas o como entrada antes de una comida principal. La clave está en calentar bien el comal o sartén para que las tortillas queden doradas y crujientes por fuera mientras el queso se funde completamente en el interior.
Para la presentación, se recomienda cortar las quesadillas en triángulos y servirlas inmediatamente mientras están calientes. Se pueden acompañar con crema agria, salsa verde o roja, y guacamole fresco. La combinación de texturas y temperaturas - el crujiente caliente de la tortilla con el queso fundido y el fresco de las salsas - crea una experiencia sensorial deliciosa.
Este platillo es versátil y se puede adaptar a diferentes gustos añadiendo ingredientes como champiñones, pollo deshebrado, flor de calabaza o rajas de chile poblano. Sin embargo, la versión clásica de solo queso sigue siendo la favorita por su simplicidad y sabor auténtico.
Las quesadillas de queso son perfectas para compartir y suelen ser el primer contacto de muchas personas con la cocina mexicana. Su preparación es una excelente introducción a las técnicas básicas de la cocina y un recordatorio de que los platillos más simples suelen ser los más satisfactorios.
Añade champiñones salteados con ajo al relleno de queso
Incorpora rajas de chile poblano asado y desvenado al relleno
Agrega flor de calabaza limpia y salteada con cebolla
Guarda las quesadillas cocidas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalas en un comal o sartén a fuego medio hasta que se calienten y recuperen su textura crujiente.