Una crema cremosa y aromática perfecta para dietas bajas en carbohidratos

El queso al ajillo es una preparación tradicional española que normalmente se sirve como tapa caliente. Esta versión baja en carbohidratos transforma el clásico en una crema suave y reconfortante, ideal para quienes siguen dietas cetogénicas o bajas en hidratos de carbono. La combinación del queso cremoso con el intenso sabor del ajo asado crea una textura sedosa que se derrite en el paladar.
La clave de esta receta está en la selección de quesos adecuados: el queso crema aporta la base cremosa mientras que el queso manchego añade un toque salado y auténticamente español. El ajo asado previamente suaviza su pungencia natural, dejando solo su dulzura característica y aroma profundo que se integra perfectamente con los lácteos.
En cuanto a textura, esta crema logra un equilibrio perfecto entre densidad y fluidez, permitiendo que se sirva tanto en cuenco como en cazuela individual. Su color dorado pálido con pequeños puntos de perejil fresco añade un toque visual muy atractivo. La crema mantiene su temperatura idealmente, siendo perfecta para compartir en reuniones familiares.
Para la presentación, recomiendo servirla en cazuelas de barro individuales precalentadas, acompañadas de vegetales crujientes como apio o pepino en lugar del pan tradicional. Un chorrito final de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de pimentón dulce no solo mejoran el sabor sino que crean un contraste visual espectacular.
Esta versión baja en carbohidratos conserva todo el sabor del original mientras se adapta a necesidades dietéticas modernas. Es sorprendentemente saciante gracias a su alto contenido proteico y graso saludable, convirtiéndola en una opción completa para cenas ligeras pero satisfactorias.
El secreto del éxito está en el tiempo de cocción del ajo: debe quedar tierno pero no quemado, para que libere todos sus azúcares naturales sin amargor. La fusión de quesos debe hacerse a fuego muy bajo para evitar que se corte la crema, obteniendo así una textura perfectamente homogénea.
Añade 1/2 cucharadita de pimentón picante o unas gotas de salsa picante al gusto para quienes prefieren un toque picante.
Sustituye el perejil por una mezcla de cebollino y estragón fresco picado para un perfil herbáceo diferente.
Utiliza queso crema de anacardos casero y levadura nutricional en lugar de los quesos lácteos.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego bajo removiendo constantemente, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario para recuperar la textura.
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