Queso fundido en salsa de nata casera, servido con pan tostado

Si quieres mejor textura, vigila el roux cuando mezcles la mantequilla y la harina. Cocínalo removiendo sin parar durante 2-3 minutos hasta que huela a galleta; si se quema, la salsa tendrá un regusto amargo.
El punto más delicado es añadir el queso. Retira la salsa del fuego e incorpora el Gruyère y Emmental rallados poco a poco, removiendo hasta que se fundan. Si lo calientas en exceso, el queso se volverá grumoso y aceitoso. El jugo de limón al final es clave: corta la grasa y realza el sabor.
Para la salsa base, añade la nata líquida muy despacio al roux, batiendo bien para que no queden grumos. Luego déjala espesar a fuego bajo durante 10-12 minutos. La prueba definitiva es que cubra el dorso de una cuchara. Sazona con nuez moscada, que le da el toque auténtico.
Sirve la salsa inmediatamente, recién hecha. Si esperas, se seguirá espesando y puede cuajarse. Acompáñala con el pan tostado en el momento para que no se reblandezca. Si te sobra, recalienta a fuego muy bajo y añade un chorrito de nata o leche mientras remueves para recuperar la cremosidad.
Saltear 200g de champiñones laminados en mantequilla y añadirlos a la salsa antes de incorporar el queso.
Incorporar 150g de espinacas baby frescas a la salsa caliente y dejar que se marchiten antes de añadir el queso.
Añadir 100g de tocino picado y crujiente como topping al servir.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego bajo revolviendo constantemente, añadiendo un poco de leche si es necesario para recuperar la textura cremosa.
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23 de febrero de 2026
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