Una base cremosa sin lácteos, fácil de personalizar

Si vas con poco margen de error, céntrate en el remojo de los anacardos. Si no se ablandan lo suficiente, la textura final será granulosa, por mucho que proceses. Al menos 4 horas es lo ideal, pero si tienes prisa, usa agua caliente durante una hora.
El siguiente punto clave es el procesado. Necesitas una licuadora potente y paciencia. Procesa a velocidad alta durante 2-3 minutos completos, raspando los lados, hasta que no quede ni un grumo. Esa emulsión perfecta es lo que da la cremosidad de queso. Si queda muy espeso, añade una cucharada extra de agua.
La levadura nutricional y el limón son los que aportan el sabor 'a queso' y la acidez. Prueba siempre antes de dar por terminado y ajusta estos dos ingredientes al gusto. La cúrcuma y el pimentón son opcionales, principalmente para color.
No te saltes el paso final en la nevera. Es imprescindible dejarlo reposar mínimo 2 horas para que los sabores se integren y la textura se asiente, pasando de una crema líquida a un untable consistente. Se conserva bien en la nevera varios días en un tarro cerrado.
Añade 2 cucharadas de hierbas frescas picadas (eneldo, cebollino o perejil) al final del procesado para un queso aromático.
Sustituye el pimentón dulce por pimentón ahumado y añade 1 cucharadita de sirope de arce para un sabor campestre.
Aumenta a 3 cucharadas de levadura nutricional y añade 1 cucharadita de orégano seco para usar como topping de pizza.
Guardar en un recipiente de vidrio hermético en la parte más fría del refrigerador. No congelar, ya que puede alterar la textura cremosa.
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23 de febrero de 2026
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