Una versión mediterránea del clásico francés con toques provenzales

La Quiche Lorraine es un clásico de la cocina francesa originario de la región de Lorena. Esta versión provenzal incorpora los aromas del Mediterráneo, fusionando la tradición francesa con los sabores del sur. El resultado es una tarta salada sofisticada pero accesible, perfecta para cualquier ocasión especial.
La masa quebrada, ligera y crujiente, contrasta maravillosamente con el relleno cremoso de huevos y nata. El bacon crujiente aporta un toque ahumado, mientras que el queso Gruyère fundido crea una textura sedosa y un sabor intenso. Los toques provenzales -ajo asado, hierbas de Provenza y tomate seco- elevan el plato a otro nivel.
El ajo asado es el ingrediente estrella de esta versión. Al cocinarse lentamente en el horno, pierde su acidez y desarrolla un sabor dulce y suave que se integra perfectamente con los demás ingredientes. Las hierbas de Provenza (romero, tomillo, orégano) aportan un bouquet aromático que transporta directamente a la campiña francesa.
Para la presentación, sirve la quiche caliente directamente de la fuente de horno. Corta en porciones triangulares y acompaña con una ensalada verde fresca aderezada con vinagreta de mostaza. La corteza dorada y el relleno ligeramente dorado crean un aspecto irresistible.
Esta quiche es versátil: puedes servirla como plato principal para una comida familiar, como entrante en una cena elegante o incluso fría para un picnic. Su textura cremosa y los sabores equilibrados la convierten en un éxito garantizado.
El secreto para una quiche perfecta está en no sobrecocinar el relleno -debe quedar jugoso y tembloroso al sacarla del horno. Deja reposar 10 minutos antes de cortar para que se asiente y sea más fácil de servir.
Sustituye el bacon por champiñones salteados o espinacas cocidas. Añade más queso para mantener la cremosidad.
Cambia el Gruyère por queso de cabra desmenuzado para un sabor más intenso y cremoso.
Usa moldes individuales para tartaletas y reduce el tiempo de horneado a 20-25 minutos.
Deja enfriar completamente, cubre con film transparente y refrigera. Calienta en horno a 160°C durante 10-15 minutos antes de servir.
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