Un guiso cremoso y reconfortante de pollo cocinado lentamente

Este ragú de jarrete de pollo con champiñones es un plato reconfortante que combina la suavidad de la carne de pollo cocinada lentamente con la profundidad de sabor de los champiñones y el vino blanco. La técnica de slow cooking permite que los sabores se integren perfectamente, creando una salsa espesa y aromática que abraza cada trozo de carne.
El jarrete de pollo, también conocido como muslo con hueso, es ideal para este tipo de preparaciones porque contiene suficiente grasa y tejido conectivo que se deshace durante la cocción lenta, resultando en una carne increíblemente tierna y jugosa. Los champiñones aportan un sabor umami que complementa perfectamente la riqueza del pollo, mientras que el vino blanco añade una acidez equilibrada que corta la grasa.
La textura final es una delicia: la carne se desprende fácilmente del hueso, los champiñones mantienen cierta firmeza, y la salsa espesa cubre todo con su consistencia aterciopelada. El aroma que llena la cocina durante las horas de cocción es simplemente irresistible, anticipando la experiencia culinaria que está por venir.
Para la presentación, se recomienda servir el ragú sobre una cama de polenta cremosa o puré de patatas, que absorberá perfectamente la deliciosa salsa. Espolvorear con perejil fresco picado justo antes de servir añade un toque de color y frescura que contrasta con la riqueza del guiso. Acompañar con una ensalada verde simple completa el plato.
Este ragú es perfecto para días fríos, reuniones familiares o cuando se desea un plato que prácticamente se cocina solo. La slow cooker hace todo el trabajo, permitiendo que los sabores se desarrollen sin necesidad de supervisión constante. Es una receta que mejora con el tiempo, por lo que las sobras suelen ser aún más sabrosas al día siguiente.
La versatilidad de este plato permite adaptaciones según los ingredientes disponibles: se pueden usar diferentes tipos de champiñones, añadir zanahorias o apio para más vegetales, o incluso sustituir el vino blanco por caldo de pollo para una versión sin alcohol. Sea cual sea la variación, el resultado siempre será un plato reconfortante y satisfactorio.
Sustituye los champiñones comunes por una mezcla de setas silvestres como boletus, níscalos o rebozuelos para un sabor más terroso y complejo.
Reemplaza el vino blanco por caldo de pollo adicional y añade el jugo de medio limón para mantener la acidez necesaria en el plato.
Añade 200 ml de nata para cocinar en los últimos 30 minutos de cocción para obtener una salsa más cremosa y suave.
Deja enfriar completamente el ragú, luego guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Se conserva bien hasta 3 días. Para recalentar, calienta suavemente en una cazuela a fuego medio-bajo, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está demasiado espesa.
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